Se trata de una acústica única en un ambiente barroco, que une la excitante sonoridad de instrumentos de época con la belleza y la fuerza de la música de calidad. Parada obligada en la ciudad del arte y la cultura, que garantiza una velada inolvidable para todos los amantes de la música. Llamada a convertirse en uno de los puntos cumbre de la visita a Viena.
La iglesia de Santa Ana es la evidencia histórica de la belleza y el carácter caprichoso del Barroco. Aporta a los conciertos un aire de máxima elegancia y distinción, gracias a la atmósfera de magnificencia y autencidad de su entorno. Todo esto dota a la música de una calidad de verdadero ensueño para el oyente.