En esta excursión visitamos la Costa de Girona, bautizada hace más de 100 años como Costa Brava, debido a su peculiar relieve abrupto y recortado, salpicado por pequeñas calas rodeadas de pinos y bañada por aguas cristalinas.
Aparte del característico relieve de su litoral, la Costa Brava debe también su fama a sus pueblos. Los que antaño fueron pequeños núcleos de pescadores, con casitas de paredes encaladas blancas y callejuelas estrechas y tortuosas, conservan todavía hoy en día ese encanto único.
Conoceremos la parte meridional de la Costa Brava y en ella dos pueblos que representan la esencia de dicha costa. Contrapuestos el uno del otro, pero a la vez complementarios, harán que, después de unas pocas horas fuera de Barcelona, regresemos con una completa imagen de lo que es la Costa Brava.