Vive Cuenca con el corazón abierto.
Más que una excursión, es una travesía para los sentidos: historia, vino, naturaleza y emoción en un solo día. En un grupo íntimo de máximo 8 personas, nos alejaremos del turismo convencional para descubrir el alma de esta joya entre montañas.
Cuenca se revela como un susurro de piedra y aire, con su encanto medieval y paisajes de ensueño. Caminarás por calles que guardan siglos de historia, admirarás la Catedral de Santa María y San Julián y las Casas Colgadas, suspendidas sobre el vacío. Desde el Puente de San Pablo, las vistas te robarán el aliento.
Saborearemos la esencia local en un restaurante tradicional ( cada uno paga su consumo).
Al caer la tarde, el vino nos llevará a un viñedo , donde la tierra y la pasión se funden. Entre barricas y aromas de uva, vivirás una cata exclusiva y descubrirás los secretos que dan vida a cada botella.
Una experiencia para quienes buscan sentir, no solo mirar, y encontrarse quizás en el alma de Cuenca.