Puede que Formentera sea la pequeña de las Baleares, pero tiene mucho encanto. Esta isla es un mundo aparte de las demás: no hay hoteles de gran altura, sólo lugareños que recorren las playas en scooter. Su viaje comienza en Sant Francesc, la blanca capital de la isla, donde el tiempo parece ralentizarse. A continuación, disfrutará de las vistas desde Es Mirador, el punto más alto de la isla, y visitará el faro de La Mola. ¿El gran final? Tiempo libre en Es Pujols, donde podrá disfrutar de un almuerzo junto a la playa o relajarse en las sedosas arenas blancas.