Toledo es uno de los lugares imprescindibles que no pueden faltar en un viaje que recorra los destinos más importantes de España. Esta ciudad, fundada en la época prerromana y ubicada en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, atrae cada año a visitantes de todo el mundo que se acercan hasta allí atraídos por su historia.

La ciudad imperial, como a veces se la llama, es una increíble ciudad medieval que posee destacadas joyas arquitectónicas e importantes obras de arte que la han hecho merecedora del reconocimiento de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. A poco más de una hora de Madrid, Toledo es una ciudad que vale la pena conocer para cualquier persona que viaje por Europa.

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La mejor manera de ver y visitar Toledo: hacer un free tour

Existe la posibilidad de hacer un free tour en Toledo para descubrir la parte menos conocida de la ciudad. Estas visitas guiadas de libre pago son una experiencia que gusta mucho a los viajeros por el tono desenfadado de la actividad. De hecho, el concepto de free tour se ha convertido en tendencia y es lo que más hacen los turistas actualmente.

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Pasear por las calles de la ciudad toledana significa empaparse de la cultura de las diferentes civilizaciones que la han habitado a lo largo de su historia. Si te preguntas qué hacer en Toledo, te aseguramos que no te van a faltar planes. Lo difícil va a ser que llegues a verlo todo si vas con pocos días como puede sucederte en ciudades como Tarragona, Almería, Cádiz o Vigo.

Te proponemos los lugares que, sin duda, no pueden faltar en una visita a Toledo. Si puedes, resérvate al menos dos días para, de verdad, disfrutarla con deleite y poder pararte a observar cada uno de los monumentos o detalles que te vas a ir encontrando en cada calle o plaza.

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1. Puerta de Bisagra

La Puerta de Bisagra es uno de los monumentos más emblemáticos de Toledo. No se conoce con exactitud cuándo se construyó, pero se sabe que su origen se remonta a la época árabe de la urbe. En el siglo XVI fue completamente reconstruida durante los reinados de Carlos V y Felipe II por obra del diseñador Alonso de Covarrubias, lo que modificó su aspecto original. 

Está situada en las murallas de la ciudad y en la época medieval funcionaba como única entrada, desde donde se podía controlar el acceso de las personas que llegaban o partían de Toledo; y cobrar impuestos.

Su nombre en árabe es Bab-Shagra, lo que significa Puerta de Sagra. Se la llama también Puerta Nueva de Bisagra, ya que en Toledo existe otra llamada Puerta Antigua de Bisagra, de menor tamaño, la cual estuvo tapiada durante varios siglos por orden del rey Carlos V.

Al visitar la Puerta de Bisagra llama mucho la atención su particular construcción. Se caracteriza por dos fachadas opuestas e independientes, muy diferentes entre sí y unidas por un patio interior, en el que se encuentra una estatua de Carlos V. 

En la fachada exterior se observa un arco central ornamentado con el escudo imperial, con la imagen del águila bicéfala, y coronado con la estatua de un ángel custodio. A ambos lados del arco hay dos torres semicirculares. En la fachada interior, se halla un arco en un torreón cuadrado rematado con dos tejados en forma piramidal. 

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Sin duda, este monumento es uno de los lugares que hay que ver al visitar Toledo. De día, se puede aprovechar para ver todos los detalles que hay en ambas fachadas, ya que son infinitos: desde inscripciones en latín que relatan el proceso de modificación del edificio, la estatua del primer obispo de Toledo o dos lápidas con versos. 

La Puerta de la Bisagra es también muy bonita de noche, debido a que suele estar iluminada de manera espectacular. Su iluminación varía a lo largo del año y, a veces, es el escenario de verdaderos espectáculos de luz en conmemoración de algún acontecimiento.

Existe una leyenda de Toledo que habla del ángel que está en lo más alto de la entrada a la ciudad y de la llegada de la peste que acabó con la vida de toledanos. Para conocer bien esta y otras leyendas intrigantes de la ciudad, lo mejor es que la visites con un free tour que pueda recrear in situ cada una de las historias que guarda cada monumento.

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2. Mezquita del Cristo de la Luz y la calzada romana

La Mezquita del Cristo de la Luz de Toledo tiene más de 1000 años de antigüedad. Su nombre en su origen fue Bab al Mardum, fruto de la herencia árabe. Hoy en día es el monumento conservado más antiguo de Toledo

Gracias a la inscripción descubierta en la entrada del edificio, se sabe que fue construida en el año 999. Aunque no se sabe a ciencia cierta cuál era la finalidad para la que se erigió tan majestuosa construcción, por su ubicación y forma, se especula que podría haber sido el lugar de culto privado de una familia distinguida, una escuela pública o incluso un mausoleo funerario.

Tras la conquista de la ciudad por parte del ejército de Alfonso VI y definitivo desalojo de los musulmanes, se reconvirtió en ermita cristiana en el siglo XII. Época en la que se añadió a su estructura un ábside, lo que hizo que el edificio derivara en una obra de arte mudéjar

A lo largo de su historia ha tenido numerosos nombres, los más conocidos fueron ermita de la Santa Cruz o de los Caballeros de la Orden de San Juan, hasta llegar a su nombre actual por motivos concretos que se ignoran. 

La Mezquita de Córdoba y la del Cristo de la Luz son las dos más antiguas de España. En el caso de la mezquita toledana, su arquitectura está compuesta por nueve bóvedas con arcos de herradura. En su interior se aprecian pinturas románicas al fresco en las bóvedas y los muros que representan la iconografía cristiana. En la fachada, realizada en ladrillo, se distinguen variadas figuras en relieve.

La calzada romana de Valmardón

En el año 2006 se iniciaron unas obras de restauración en la mezquita para asegurar su conservación. En esta intervención se descubrió una vía romana del siglo I d. C y una cloaca del mismo periodo enterrada bajo esta, así como otros elementos que habían permanecido ocultos durante siglos. 

Dicha calzada está formada por grandes baldosas de granito en un ancho de cinco metros. En la actualidad los visitantes pueden verla a través del acceso que ofrece la Puerta de Bib Al Mardon

Este reciente hallazgo ha supuesto un revuelo para las teorías que los historiadores barajaban hasta el momento en torno a los límites de la ciudad y las diferentes rutas.

PRECIO– General: 2,80€.
– Reducida: 2,40€.
– Gratuita: niños hasta 10 años; residentes en Toledo que lo acrediten.
HORARIO[+] De 1 de marzo a 15 de octubre:
– Abierto de lunes a domingo de 10:00 a 18:45 h.
[+] De 16 de octubre a 28 de febrero,
– Abierto de lunes a domingo de 10:00 a 17:45 h.
*Cerrado 1 de enero y 25 de diciembre.
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3. Plaza de Zocodover y Alcázar de Toledo

La plaza Zocodover es el punto neurálgico de Toledo y, durante muchos años, fue la principal plaza de la villa. Su curioso nombre proviene de la palabra árabe suq ad-dawabb, que hace referencia al mercado de animales que tenía lugar en ese lugar en la edad media.

En el siglo XV quedó destruida por completo a causa de un incendio, pero fue rehabilitada inmediatamente. Fue en el siglo XIX cuando esta se rediseñó para convertirla en una gran plaza rectangular con pórticos, a modo de plaza mayor, tal y como permanece hoy en día. 

Desde la antigüedad este lugar ha servido para multitud de actividades. Funcionaba como mercado, como centro social, e inclusive como plaza de ejecuciones. 

En la época moderna es el centro del casco antiguo de Toledo y se utiliza prácticamente para todo. En ella tienen lugar conciertos, eventos o festividades. Gran parte de vida toledana tiene lugar en la Plaza de Zocodover y sus aledaños, donde también hay multitud de terrazas y restaurantes con una interesante oferta gastronómica.

De la Plaza Zocodover al Alcázar de Toledo

Desde la plaza Zocodover se observa el Alcázar de Toledo. Menos de 500 metros separan la imponente construcción de la plaza más relevante de la ciudad, por lo que es perfecto continuar la visita en esa dirección.

El Alcázar de Toledo se sitúa en la parte más elevada de la urbe. Gracias a esta característica, fue utilizado como edificio de estrategia militar. Su construcción, robusta y austera, indican que a lo largo de toda su historia cumplió funciones militares.

Aunque existen evidencias de que se fundó en el siglo III como palacio romano, siglos más tarde fue reconstruido en la época de Carlos V, periodo en el que se utilizó como residencia de la familia real, cárcel y cuartel militar.

En 1936, en plena Guerra Civil, el edificio fue asediado. En dicha batalla quedó completamente destruido. Un par de décadas después del final de la guerra, se terminó su restauración.

Actualmente es el Museo del Ejército. En él se pueden admirar exposiciones permanentes y temporales, que contienen cuadros, armas de diferentes épocas, uniformes, objetos bélicos, vehículos militares y maquetas.

PRECIO– Entrada + Audioguía 8€
– Entrada reducida + Audioguía 5,50€
– Audioguía 4€
– Entrada general 5€
– Gratuito: Domingos, los días 29/03, 18/04, 18/05,12/10, 06/12 y menores de 18 años y mayores de 65 años de la Unión Europea.
HORARIO[+] Días de apertura: De martes a domingo de 10:00 h a 17:00 h.
[+] Días de cierre: Todos los lunes y 1 de enero, 6 de enero, 1 de mayo ,24, 25 y 31 de diciembre.
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4. Plaza del Ayuntamiento y Palacio Arzobispal

Para quienes se preguntan qué ver en Toledo, hay que resaltar que en la plaza del ayuntamiento de Toledo se encuentran algunos de los edificios más interesantes a nivel arquitectónico. En este enclave se ubica como bien dice su nombre, el edificio solemne que alberga el propio ayuntamiento de Toledo, La Catedral y el Palacio Arzobispal.

No existe otra plaza en Toledo que abarque en tan pocos metros semejante cantidad de historia y arte. Tal y como sucede con la plaza de Zocodover, es un espacio vivo que acoge abundantes eventos de la ciudad a lo largo de todo el año, como el interesante Festival de Jazz, así como otros muchos conciertos. Por ello, a los amantes de la buena música se les recomienda comprobar la agenda cultural de Toledo para averiguar si hay previstos conciertos. ¡Qué mejor que clausurar una escapada con un concierto!

Llama la atención a los visitantes el encantador Arco del Palacio creado entre el arzobispado y la catedral, que funciona a modo de pasadizo para entrar o salir de la plaza. Y como elemento contemporáneo, en el centro de la plaza se encuentra una escultura minimalista de la artista Cristina Iglesias que busca homenajear al río Tajo, instalada en la celebración del año Greco. 

Visita al Palacio Arzobispal de Toledo

No se puede abandonar la Plaza del Ayuntamiento sin detenerse en la sede del arzobispado. El Palacio Arzobispal es uno de los edificios más grandes de la localidad. Su origen se remonta al siglo XIII, cuando el rey Alfonso VIII ofrece al arzobispado unos terrenos frente a la catedral. En ese momento, allí solo había unas casas, sobre las que, poco a poco, se fue construyendo y ampliando sucesivamente. Esto explica por qué en el edificio se perciben diferentes estilos arquitectónicos propios de distintas etapas.

La fachada que da a la misma plaza es obra del diseñador Covarrubias, autor de otras tantas edificaciones en la ciudad, aunque remodelada con algunas nuevas piezas en los siglos siguientes. Su aspecto actual destaca por el arco de medio punto realizado en piedra y por las columnas a ambos lados. 

Vale la pena contar con un guía experto que nos acompañe en un tour gratuito, para así de verdad apreciar todo el valor histórico que guardan estos edificios.

5. Catedral de Toledo

La Catedral de Toledo, también llamada Catedral Primada de España o conocida entre la gente como Dives Toletana, es una obra que destaca por su increíble belleza. Hicieron falta más de 200 años para finalizar su construcción, la cual comenzó en 1227 durante el reinado de Fernando III sobre la antigua Catedral Visigoda que existía en la ciudad.

Uno de sus aspectos más característicos es el material utilizado en su edificación, ya que se trata de piedra blanca de Olihuelas, un mineral obtenido de un pequeño pueblo de la provincia de Toledo. Este componente, distinguido por su tonalidad clara, le confiere a todo el edificio una especial luminosidad. 

Su arquitectura se enmarca dentro del estilo gótico y está considerada como una de las obras cumbre de este periodo en España. Por su gran valor artístico está reconocida como Bien de Interés Cultural y es uno de los monumentos que forman parte del reconocimiento de la Unesco. 

¿Qué ver en la Catedral de Toledo?

En su fachada principal se puede contemplar la Puerta del Perdón en el centro, y las puertas del Juicio Final y del Infierno a derecha e izquierda. En otras partes de la fachada se encuentra la Puerta de los Leones, con una decoración increíble, y la Puerta del Reloj, la primera que se construyó. La alta torre campanario resalta en su estructura, alzándose hasta los 90 metros de altitud. 

El interior de la catedral impresiona a los turistas. Sus arcos, su majestuosidad y las vidrieras góticas dejan a todos boquiabiertos. En la Capilla Mayor hay un retablo gótico florido, encargado por el Cardenal Cisneros en 1497 y en la que trabajaron varios artistas de la época, como Felipe Vigarny, Rodrigo Alemán o Juan de Borgoña, entre otros. 

En la catedral se encuentran mausoleos y santos sepulcros de miembros de la realeza y elevados cargos eclesiásticos distribuidos en diversas capillas. Entre los nombres más destacados se encuentran miembros de la dinastía Trastámara, Enrique II de Castilla y Juana Manuel de Villena, Enrique II de Castilla, Leonor de Aragón o el cardenal Mendoza.

Actualmente, es la sede del archidiócesis y, además, alberga infinidad de obras, como frescos y cuadros. El valor histórico y artístico que contiene la catedral es inabarcable. Por ello, es importante visitarla con tiempo para poder detenerse en los detalles.  La entrada para visitar la catedral permite visitar el templo al completo, incluyendo el museo del coro y el del colegio Infantes, las capillas, el claustro y la torre.

Para poder apreciar la magnitud real de la catedral, se recomienda subir a alguna de las torres de Toledo para poder tener una vista completa de su estructura. Este paisaje se consigue desde lo alto del Alcázar, la Iglesia de los Jesuitas o la Biblioteca de Castilla-La Mancha.

Como sucede con otros edificios emblemáticos de Toledo, está inteligentemente iluminada, por lo que de noche ofrece un hermoso espectáculo a las personas que pasean por la Plaza del Ayuntamiento.

PRECIO– Entrada + Audioguía 8€
– Entrada reducida + Audioguía 5,50€
– Audioguía 4€
– Entrada general 5€
– Gratuito: Domingos, los días 29/03, 18/04, 18/05,12/10, 06/12 y menores de 18 años y mayores de 65 años de la Unión Europea.
HORARIO[+] De lunes a sábado:
– Entrada de 10:00-18:00 h.
– Cierre a las 18:30 h.
[+] Domingos y días de precepto:
– Entrada 14:00-18:00 h.
– Cierre a las 18:30 h.
[+] Días de cierre:
– 1 de enero. Sta. María Madre de Dios (Octava de la Navidad).
– 25 de diciembre. La Natividad del Señor. En todo el día no habrá visita.
*Cuando lo requiera alguna celebración. En tal caso se comunicaría con antelación.
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6. Iglesia de los Jesuitas (San Idelfonso) de Toledo

La Iglesia de los Jesuitas de Toledo, llamada también Iglesia de San Ildefonso, se ubica en el centro histórico. Según han investigado, la construcción de la iglesia se comenzó sobre la casa donde nació San Ildefonso (patrón de la ciudad) y se terminó finalmente a principios del siglo XVIII.

Los fundadores de la iglesia fueron miembros de la célebre familia Manrique, a quienes se homenajeó poniendo en la cúpula el escudo familiar y acogiendo su sepulcro en la capilla. 

Para explicar su característico y original estilo que se observa desde la calle, es necesario explicar que en el año 1633 se le encargó al arquitecto Francisco Bautista transformar la fachada, hasta entonces de estilo manierista, por una de estilo barroco. Su exterior destaca por su robustez y peso, por la escalinata, sus formas cuadradas y sus enormes columnas en dos pisos. 

Por el contrario, su interior, casi en su totalidad en color blanco, se percibe ligero y puro. Está formado por una gran nave central con pequeñas capillas a ambos lados. En las capillas se observan impresionantes retablos dorados con infinidad de detalles y esculturas que rinden culto a santos de la religión católica. 

Destaca en la capilla mayor una pintura al fresco que se muestra como una pintura enmarcada entre columnas y un marco. La singularidad de esta obra reside en que se trata de un efecto óptico, es decir, un trampantojo, ya que dichas columnas ni el marco existen. 

Para completar la riqueza artística y religiosa que contiene el edificio, se creó un relicario de forma octogonal, para representar la eternidad al evocar el número ocho. Este espacio está pintado en color rojo para rememorar el sufrimiento de los mártires. A su derecha se encuentra un espectacular retablo rococó, firmado por el artista Pedro de Luna y, en el centro, un armario relicario en forma de arco presidido por la Virgen del Socorro. 

Las personas que disfrutan de las visitas religiosas y saben apreciar el arte de la época barroca van a encontrar en la iglesia de San Ildefonso una visita muy gratificante.

7. Entierro del Señor de Orgaz en la iglesia de Santo Tomé

En la Iglesia de Santo Tomé se halla una obra de arte de gran fama. Se trata de El Entierro del Conde de Orgaz. 

Esta pintura es una de las grandes obras de El Greco, artista griego que vivió en Toledo una parte importante de su vida, desde donde desarrolló su carrera artística y familiar. Su relación con la ciudad toledana está todavía muy presente, y muestra de ello son las conmemoraciones que tienen lugar en Toledo para rendir homenaje a su figura.

En 1577 el pintor recibió el encargo por parte del eclesiástico Andrés Núñez para realizar un enorme lienzo que se colocaría tras la remodelación de la Capilla del Señor de Orgaz. Tal y como se ordenaba en el encargo, el cuadro debía representar el milagro que supuestamente tendría lugar durante el entierro del señor de Orgaz, benefactor de la iglesia.

El cuadro, pintado en óleo sobre lienzo, ocupa casi 5 metros de alto y se acerca a los 4 de ancho. Su estilo está catalogado como manierista. La escena representa, desde una visión cristiana, la muerte, el cielo y la vida eterna. En la parte inferior del cuadro, que se corresponde con la muerte, se encuentra el señor de Orgaz fallecido y sostenido por el Obispo San Agustín y San Esteban en señal de entierro. En el medio del cuadro, se observa la unión entre ambos mundos, entre la tierra y el cielo, un grupo de ángeles que le acompañarán en la ascensión. Y, por último, en la parte superior, se ve el cielo, donde está Jesucristo, y la Virgen María a sus pies. Como ha sido habitual en la obra de El Greco, es una obra oscura, con retazos de color heredados de su estancia en la escuela veneciana, impactante y de técnica impecable.

Para que haya llegado en las mejores condiciones posibles hasta nuestra época, garantizando su conservación, en 1975 se restauró el cuadro y se le emplazó en su ubicación actual. 

Como es lógico, amantes del arte de todo el mundo se acercan hasta Toledo para ver el enorme lienzo de uno de los pintores más célebres de la historia, pintado en una de las mejores épocas del artista. Debido al gran interés que despierta el cuadro, la iglesia de Santo Tomé es ahora la parroquia más visitada de la urbe. 

Para descubrir esta y otras joyas que esconde la ciudad, es una gran idea hacer un tour por Toledo para que nada nos pase desapercibido.

8. Sinagogas judías en Toledo

Toledo fue una ciudad en la que, durante varios siglos, convivieron culturas de diferente credo. De esta época se conservan vestigios de lo que fue el barrio judío en Toledo. Lo que hoy se conoce como la judería de Toledo es solo una diminuta muestra de lo que fue el Toledot, como se llamaba al barrio judío.

Al pasear por la judería se pueden ver inscripciones en hebreo, que son un testimonio de los judíos que habitaron esas calles siglos atrás. Si hacemos la visita con un guía, puede indicarnos dónde se encuentran, ya que son pequeños fragmentos.

Se calcula que en el siglo XIV llegó a haber en la ciudad hasta diez sinagogas. Por desgracia, solo dos de ellas se conservan en la actualidad.

La Sinagoga del Tránsito

Fue mandada construir por la orden de Samuel Levi en 1357 durante el reinado de Pedro I, y según se ha sabido por las investigaciones arqueológicas, está erigida sobre otra más antigua.

Este edificio de estilo mudéjar tiene una longitud de 23 metros. Su fachada es completamente austera. Nada en su exterior hace imaginar todos los bonitos y recargados detalles que se encuentran dentro. Tanto es así, que está considerada la sinagoga medieval mejor conservada del mundo y la más bella.

En 1492 comenzó la expulsión de los judíos de la ciudad. En ese momento, donaron la sinagoga a la orden de Calatrava, quienes la convirtieron en iglesia.

En la actualidad no es un espacio de culto, aunque se localiza allí el Museo Sefardí y se organizan actividades relacionadas con el judaísmo en España. 

La Sinagoga Santa María la Blanca

Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el nombre original de la sinagoga, ya que no existen suficientes evidencias para confirmar que realmente se trata de la Sinagoga Mayor construida por Abraham Alfache, la teoría más extendida. Lo que sí se sabe es su fecha de construcción es anterior a la Sinagoga del Tránsito y que esta data del siglo XII, aproximadamente 200 años antes de la expulsión definitiva del pueblo judío. 

A principios del siglo XV, alimentado por los sermones de San Vicente Ferrer, el edificio fue finalmente arrebatado y convertido en iglesia católica.

Quien pasee por la calle de los Reyes Católicos de Toledo, se va a encontrar ante un edificio que por fuera se ve modesto y pequeño, pero que por dentro enamora. En primer lugar, sorprende que su planta sea irregular distribuida en cinco naves separadas por arcos. Por otro lado, sus columnas que se extienden por todo el espacio.

9. Monasterio franciscano de San Juan de los Reyes

Si se continúa la ruta por el barrio judío nos encontramos con el monasterio de San Juan de los Reyes, también nombrado como San Juan de la Reina, refiriéndose a Isabel la católica. 

Se trata de un extraordinario edificio diseñado por el arquitecto Juan Guas en 1476.  El encargo venía de la mano de los Reyes Católicos, quienes querían celebrar con esta obra la victoria en la batalla de Toro y el nacimiento de su segundo hijo, Juan de Aragón.

Los expertos lo consideran una de las mejores muestras de estilo gótico hispano-flamenco, conocido también gótico toledano, y por supuesto, de gran valor cultural.

En 1808, durante la invasión francesa, las tropas napoleónicas provocan un gran incendio en el monasterio. Como consecuencia de este suceso, el conjunto perdió el claustro plateresco, el retablo del templo, la valiosa biblioteca y algunas bóvedas. A finales del mismo siglo, se inició su restauración gracias al trabajo del arquitecto Arturo Mélida.

Pese a ser una edificación religiosa ofrecida a la orden franciscana, contiene múltiples elementos que hacen referencia a los Reyes Católicos, mecenas del proyecto. Se pueden apreciar escudos, símbolos que representan flechas, yugos, liberación e inscripciones que relatan aspectos políticos de ese periodo. 

El exterior del Monasterio de San Juan de los Reyes fue modificado en el siglo XVI por el arquitecto Covarrubias para adaptarlo a los gustos de la época. De este modo, perdió la mayoría de las singularidades del arte gótico, del que se aprecian todavía los pináculos que recuerdan a candelabros puntiagudos. 

A través de una pequeña puerta decorada con mimo, se accede al claustro, una de las zonas más agradables de todo el recorrido. De hecho, muchos visitantes lo describen como un lugar que transmite paz y donde apetece quedarse a meditar.

Dentro del templo, destaca el estilo isabelino de la iglesia en una planta, iluminada gracias a luz que se cuela por el cimborrio y las vidrieras. 

Hay dos interesantes inscripciones en el interior. Una de ellas se encuentra cerca del ábside, está escrita en latín y relata la historia de conquista y cristianización de los Reyes Católicos. La otra, escrita en castellano en uno de los laterales, incide en la devoción profesada por el matrimonio por la iglesia católica. 

El edificio cuenta con una importantísima biblioteca antigua, que reemplazó a la que desapareció en el incendio. Sin embargo, a causa de los esfuerzos que se realizan para su preservación no suele estar incluida en las visitas autorizadas.

Sin duda, incluimos la visita a este lugar imprescindible en tu guía de la ciudad al ubicado en el barrio judío de Toledo.

10. Arte moderno y contemporáneo en Colección Roberto Polo

Roberto Polo es un artista y coleccionista de arte nacido en Cuba en 1951, actualmente afincado en Toledo. Según cuentan de él, es un experto en detectar a artistas emergentes que acaban convirtiéndose en verdaderos referentes del arte, cualidad que le ha servido para ganarse el reconocimiento internacional de diferentes organismos e instituciones.

En marzo de 2019 se inauguró la exposición de arte que forma parte de la colección Roberto Polo. Durante diez años se van a exponer las 350 obras que pertenecen a la colección privada de Polo en Toledo, gracias a un acuerdo de cesión temporal. 

La exposición se ha instalado en el antiguo convento de Santa Fe, lugar que se ha reconvertido en Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha.

Entre lo que se puede ver en el museo se encuentra una exposición permanente bajo el nombre de Corpo, compuesta de obras de 171 artistas diferentes, entre los que destacan nombres como Max Ernst, Delacroix, Kandinsky, Flouquet, o Schlemmer. 

¿Qué ver en la Colección Roberto Polo?

Algunas de las obras más destacadas que el visitante no puede perderse son Red Roosenary de la artista Maria Roosen, La Femme du pêcheur à la plage de Eugène Delacroix o Conversations d’avocats del pintor francés Honore Daumier.

El museo acoge también exposiciones temporales, normalmente durante tres meses, hasta ser sustituidas por la próxima programada.  

Esta es una oportunidad única para ver en Toledo obras que puede que nunca más vuelvan a estar en un museo español. En una ciudad en la que abundan las muestras de arte medieval y antiguo, es muy enriquecedor visitar una propuesta completamente alternativa.

No cabe ninguna duda de que la exposición de Roberto Polo en Toledo va a ser un punto de encuentro de personas con interés en la cultura y que ensalza aún más el valor artístico de la ciudad. Sotheby’s, la conocida casa de subastas ha respaldado la exposición, incluyéndola en la exclusiva lista de museos relevantes en España en la que se encuentran el Museo del Prado, el Museo Thyssen-Bornemisza o el Museo Reina Sofía.  

Por último, vale la pena saber que el Convento de Santa Fe, construido en el siglo XI, de por sí ya es un lugar que merece ser visitado. A causa de su interés arquitectónico fue declarado Bien de Interés Cultural.

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¿Cómo llegar a Toledo?

Como información útil para llegar hasta el destino, hay que recalcar que resulta muy sencillo tanto si se elige ir por carretera como en tren. Para visitar Toledo se puede llegar en coche o autobús por las autovías que dan acceso hasta la ciudad desde diferentes puntos del país (Barcelona, Valencia, Zaragoza, Sevilla…), en tren o en AVE, el tren de alta velocidad, desde Madrid.

La ciudad se encuentra a orillas del Tajo, el río más extenso de la península ibérica. Esto ofrece muchas posibilidades a sus visitantes, sobre todo en los meses con buena meteorología. En el Camino Natural del Tajo se pueden encontrar agradables sendas para recorrerlas a pie o en bicicleta. La posibilidad de aunar en el mismo destino un fascinante casco histórico y parajes naturales de ensueño, hacen que Toledo sea aún más interesante.

La gastronomía toledana, como otros muchos aspectos de su cultura, tiene una identidad mestiza y ha heredado rasgos de la cultura árabe, sefardita y cristiana. No obstante, los platos más típicos son el cochifrito manchego, la perdiz estofada, el arroz a la toledana o el mazapán. 

Mapa con los lugares imprescindibles que ver en Toledo

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Toledo es una ciudad repleta de lugares imprescindibles, no solo para los visitantes extranjeros, sino también para los turistas españoles. El patrimonio de la ciudad impresiona hasta a los viajeros más expertos acostumbrados a ver destinos por todo el mundo.