Burdeos es uno de los lugares imprescindibles que visitar en Francia. Situada al sudeste del país galo, esta ciudad portuaria es una de las más elegidas como escapada de fin de semana debido a los numerosos vuelos de bajo coste disponibles. Además está bien comunicada con otras grandes ciudades europeas. Su deslumbrante arquitectura y la enorme variedad de edificios señoriales y monumentos históricos convierten a Burdeos en un fantástico lugar para realizar turismo. Sin embargo, también es una zona conocida en Europa por sus vinos.

La verdad es que los vinos de esta ciudad son mundialmente conocidos por lo que es una excelente oportunidad para que lleves a cabo una cata de los más recomendables acompañado de un buen almuerzo. De hecho, en Burdeos han explotado esta posibilidad y ya cuentan con un museo dedicado a la cultura del vino. El viaje gastronómico es otro de los grandes motivos para visitar Burdeos, aunque también tiene su parte de misterio y leyendas.

La mejor manera de ver y visitar Burdeos: hacer un free tour

Una forma de completar tu visita o iniciarla, es hacer un free tour en Burdeos acompañado por un guía local experto en esta ciudad. Descubrirás la historia y cultura de los monumentos y puntos de interés desde un punto de vista más cercano y profundo.

Si aún no conoces qué es un free tour, te recomendamos que pruebes con uno, el que más te guste. Vivir la experiencia es la mejor manera de entender por qué tiene tanto éxito entre los viajeros de todo el mundo.

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Pese a no tener el encanto de París, esta ciudad esconde una gran cantidad de sorpresas para los viajeros y turistas. Muy similar a lo que sucede con Marsella, que son ciudades más pequeñas que merece la pena visitar.

En la ciudad gala podrás encontrar muchísimas historias que podrás escuchar mientras visitas los lugares de los hechos y descubres todo lo que ocurrió en los últimos años. Además, también encontrarás actividades nocturnas si estás interesado en salir por la noche, incluyendo las de entretenimiento y las visitas culturales en función de tus gustos. Para que sepas qué ver en Burdeos con todo detalle, te ofrecemos esta guía de viaje. Con ella podrás planificar tu viaje a esta ciudad portuaria con comodidad y sin temor a dejar de ver ninguno de los lugares imprescindibles.

1. La Plaza de la Bolsa y el Espejo de Agua

Conocido como el principal emblema de Burdeos, la Plaza de la Bolsa no puede faltar en tu itinerario si decides visitar Burdeos. Construida en el siglo XVIII fueron necesarios hasta 20 años para poder finalizar esta plaza que hoy día se erige en la ciudad y que ha permitido su auge a nivel comercial, político y también para abrir sus puertas al mundo. Además, su construcción fue un momento histórico ya que marca el fin de la Burdeos medieval escondida detrás de sus murallas para dar lugar a una ciudad mucho más moderna y abierta al mundo.

Fue una decisión meditada y que se empezó a poner en marcha a partir del año 1720 por el el Intendente Boucher junto a todos sus concejales. Su plan pasaba por contratar al primer arquitecto real de Luis XV, Jacques Gabriel. Su historial lo convertía en la persona ideal para reconvertir a una ciudad medieval en algo completamente clásico. Por elllo, en esta parte verás una plaza totalmente rectangular con los lados recortados y unas fachadas totalmente recargadas con mascarones y forjados para cumplir con los ideales artísticos de la época moderna.

Sin embargo, a lo largo de los años esta plaza también ha sufrido modificaciones. Inicialmente, contaba con unas verjas que la separaban del río aunque fueron derribadas durante la Revolución francesa que se inició en 1789. A su vez, en el centro contó inicialmente con una estatua del monarca que fue sustituida posteriormente por otra de Napoleón. Finalmente, en el año 1869 fue derribada y modificada por una fuente de las tres Gracias, la cual tuvo un éxito completo.

El espejo de agua más grande del mundo está en Burdeos

Es otro de los must si quieres saber qué hacer en Burdeos. Situado justo delante de la plaza de Bolsa, el Espejo de Agua es desde 2006 el más grande del mundo. Cuenta con equipamiento totalmente vanguardista alternando grandes efectos tanto de espejo como de niebla. Además, es un lugar apto para todos los público gracias a la enorme metamorfosis que se produce entre el chorro de agua y la placa de granito que envuelve a este mágico sitio.

El Espejo de Agua es permanentemente el escenario para que vengas con tus niños a jugar, o bien para que lo pases con tu pareja en un paraje romántico. Incluso, en verano puedes utilizar la fuente para refrescar tus pies en un día de extremo calor. Actualmente, forma parte del Patrimonio Mundial Contemporáneo y es una de las postales que más vas a fotografiar en Burdeos situado entre el Garona y las fachadas de la Plaza de la Bolsa construida en el siglo XVIII.

La gran expansión francesa

Burdeos es un ejemplo más de la enorme expansión que realizó el Imperio francés antes, durante y después de la Revolución. Las pinturas impresionistas y la enorme cantidad de obras de culto a la monarquía son ahora el principal atractivo que se puede encontrar en la ciudad burgalesa.

Los rastros del imperio de Napoleón, que llegó a expandirse hasta las tierras rusas, se evidencian en numerosos puntos de Burdeos como el primer puente que tuvo la ciudad hasta el siglo XX. También en la plaza de la Bolsa donde se nota la mano del emperador y el conquistador. 

Posteriormente, durante la Revolución, Burdeos tuvo un papel fundamental y también se erigió un monumento en honor a todas las personas que participaron en dicha guerra civil que acabó con la toma de la Bastilla. En este sentido, en una misma ciudad se pueden observar numerosas partes de la historia de Francia a través de diferentes obras arquitectónicas. Todo ello con el lujo y la burguesía que vivió en esta ciudad durante siglos atrás, y con el vino y las bodegas como principal epicentro para la localidad burgalesa.

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2. La Puerta de Cailhau

Esta puerta es una de las joyas arquitéctonicas con las que te encontrarás entre los lugares imprescindibles de Burdeos. Esta fortificación fue construida en honor de Carlos VIII el año 1495. En el centro de la imagen podrás observar al monarca conmemorando la victoria en la batalla de Fornovo. Con la construcción de este monumento se buscó una doble función. Por un lado, dar protección a la urbe a nivel defensivo y, por otro lado, erigir un arco de triunfo. Estos son los principales motivos por los que en tu visita verás una curiosa combinación tanto de elementos decorativos como defensivos.

El nombre de Cailhau tiene su origen en todas las piedras que se acumulan a los pies de la ciudad por el río Garona, y que además, servía también para proteger el curso del río el cual daba muchos beneficios a la propia ciudad. La puerta cumple las características de un estilo tanto gótico como renacentista tal como se aprecia en las almenas, las linternas y las caraboyas así como enorme altura llegando a alcanzar los 35 metros. De hecho, en su día fue una de las principales puertas de entrada a la ciudad de Burdeos.

Sin embargo, si visitas la ciudad verás que hoy por hoy cumple una función completamente diferente. La puerta de Cailhau aloja un museo que repasa la evolución que ha experimentado la urbe y todos los cambios que se pueden apreciar. Además, lo mejor está en el final. En el último piso podrás apreciar unas excelentes vistas para la foto del puente de piedra y del río Garona. El barrio Saint Pierre hasta la calle Sainte-Catherine es otro de los grandes puntos de Burdeos, el cual se accede a través de esta puerta.

Para ir al centro de la ciudad y poder apreciar otros puntos de interés deberás pasar por dicha puerta. Además, también alberga una enorme oferta gastronómica con infinidad de restaurantes de diferentes tipos y también de precios realmente competitivos. La Plaza del Parlamento o la Iglesia de San Pierre también se accede a través de la puerta de Cailhau.

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3. Barrio de Saint Pierre

El corazón de Burdeos lo encontrarás en el barrio de Saint Pierre. Gran parte de la historia de esta ciudad ocurrió en estas pintorescas calles. Este barrio adquiere su grado de importancia con la caída del Imperio Romano en Burdigala, tal como se conocía esta ciudad en latín. Durante la etapa romana, las transacciones comerciales con las diferentes provincias del Imperio tenían lugar en el puerto interior situado en la plaza de Saint Pierre. 

Las ruinas de este muelle sirvieron durante la época medieval para la construcción de la primera iglesia. Actualmente, la historia que rodea a este barrio podrás apreciar que no ha muerto ya que las principales calles guardan el nombre de los oficios más demandados de otros tiempos. La Rue des Argentiers, la Rue des Bahutiers o la Rue du Chai des Farines permiten descifrar que la orfebrería, los baúles o los cereales eran los principales empleos en Burdeos. Además, a lo largo del siglo XVIII las familias burguesas empezaron a instalarse en el barrio de Saint Pierre, y hasta se construyó el primer tribunal.

Precisamente, fueron los intendentes los que permitieron abrir el barrio hacia el Garona y el puerto permitiendo una mayor centralización y dotar de importancia a este punto de la ciudad. Con la demolición de las murallas de la etapa medieval se permite abrir las puertas a otros puntos de interés del propio barrio de Saint Pierre como son la Plaza de la Bolsa, la Plaza del Parlamento o la Rue Royale. Obviamente, no puedes irte de este barrio sin visitar la mencionada anteriormente plaza del Parlamento.

Las autoridades de Burdeos decidieron mantener el programa que llevaban a cabo los ediles locales en los siglos anteriores. Además del programa político, tampoco hay que olvidar las fantásticas reconstrucciones de los edificios originales del siglo XVIII. Como se ha dicho anteriormente, este barrio se encuentra junto a la puerta Cailhau, uno de los puntos más importantes de las murallas medievales que rodeaban a la ciudad de Burdeos y la protegían de las posibles invasiones durante la Edad Media.

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4. Triángulo de Oro

Aunque la mayoría de Burdeos sea conocido por sus construcciones medievales, otro de los lugares imprescindibles es el Triángulo de Oro donde descubrirás la parte clásica con construcciones del siglo XIX. Localizado en los alrededores de la Plaza de Quinconces, en esta parte se esconden extraodinarias edificaciones y un lugar donde pasear tranquilamente. De hecho, si decides venir a Burdeos durante la temporada navideña también te encontrarás con el mercado instalado en este punto.

No obstante, si eres amante de las compras, esta parte de Burdeos te interesa. Debes saber que esta ciudad fue en el pasado un importante punto de intercambio de joyas, petróleo y otros productos por lo que cuenta con un ADN puro comercial. Por ello, el Triángulo de Oro, situado al norte de la calle Sainte-Catherine, es considerado una de las zonas más lujosas de toda la ciudad de Burdeos. Por ello, el precio por cada metro cuadrado es uno de lo más altos. En esta zona encontrarás todas las marcas conocidas con una tienda ya sea del sector textil, de la decoración y de accesorios de alta gama como pueden ser  Christian Lacroix, Longchamp o Alain Figaret, además de joyeros destacados.

¿Qué ver en el Triángulo de Oro de Burdeos?

Entre tantos edificios lujosos también podrás deleitarte con el Gran Teatro si decides hacer algo más de turismo o disfrutar de un espectáculo cultural. Incluso, si quieres darte un capricho entusiasmado con tanto lujo, el Triángulo de Oro también cuenta con restaurantes de alto standing en los que saciar el estómago en un ambiente refinado.  El Comptoir Bordelais o el Comtesse de Barry son algunas de las mejores recomendaciones para probar el foie gras, el caviar, el cava o las trufas. 

Si tienes un antojo de dulce deberás dirigirte a La Maison Darricau donde mezclan el chocolate con algunos de los mejores productos de la zona como  ciruelas de Agen o vinos del Médoc o Cognac. La especialidad de Burdeos se encuentra en Cannelé Baillardan. Para completar una fantástica jornada en el Triángulo de Oro puedes acudir al Passage Saint-Michel donde encontrarás un inmenso anticuario incluyendo un auténtico maduradero de plátanos que data del siglo XIX.

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5. Rue Sainte-Catherine

La calle, denominada Rue Sainte-Catherin, es otro de los grandes puntos de Burdeos que no puedes perderte. Se encuentra situada en un punto estratégico ya que cuenta con la plaza de la Victoria a un lado y la Plaza de la Comedia al otro. La mayoría de las actividades culturales que se encuentran en esta ciudad se encuentran en esta zona con la mayoría de los bares y restaurantes para salir a cenar, aunque también el Gran Teatro al que acudir para ver algún tipo de espectáculo. 

Además, si te acercas tendrás el honor de transitar por la calle más comercial más larga de Europa, y al mismo tiempo, sobre una de las más históricas de la ciudad ya que es la calle más antigua de todo Burdeos. Fue diseñada sobre una misma carretera romana y cuenta con una tradición de compras desde el siglo XIX. Antes de disponer de la mayoría de grandes firmas a nivel mundial, en esta calle se encontraban diferentes carnicerías por lo que siempre solía haber mucho tráfico de forma habitual.

Actualmente, esta calle mide aproximadamente unos tres kilómetros y dispone en gran medida de una enorme parte comercial. Por esta razón, el gobierno de Burdeos decidió hacer esta calle totalmente peatonal por lo que no deberás ir atento por el tráfico de coches ya que está totalmente prohibido el tránsito. Además de hacer compras, también podrás degustar lo mejor de la gastronomía francesa. Por otro lado, esta calle es apta para todos los públicos y sobre todo para todos los bolsillos.

Una calle en forma de serpiente

En Rue Sainte-Catherine encontrarás desde tiendas realmente baratas, y más en temporada de rebajas, y otras más glamurosas y lujosas y con un precio más elevado. Sin embargo, también dispone de restaurantes de comida rápida y otros también de tenedor más elevado, así como supermercados. Los amantes de la música también dispondrán de grandes opciones para llevarte un grato recuerdo de Burdeos.

Otra de las grandes curiosidades de este punto de la ciudad es que la calle siempre tira hacia arriba. Cuando llegues al final, y si echas la vista atrás, verás que la calle da la sensación de tener forma de serpiente. Por otro lado, también te gustará mucho por la enorme tranquilidad de la que dispone además de los atractivos. No oír los ruidos de los motores de los vehículos te aportará un grado de relajación que no tendrás en otros puntos de la ciudad. Incluso, encontrarás todas las tiendas a los dos lados de la calle lo que te permitirá pasear y comprar con total tranquilidad.

6. Plaza de Quinconces

La plaza de Quinconces es parte de la historia de Francia. En este punto de interés encontrarás otro de los lugares imprescindibles en tu visita a Burdeos: el monumento a los Girondinos. Son conocidos como uno de los bandos de la Revolución francesa, y de hecho el equipo de fútbol de Burdeos que compite en la Ligue 1 aún cuenta con el nombre de Girondins. Todos los políticos del departamento de la Gironda jugó un papel crucial durante la Revolución. De hecho, Robespierre, cabeza visible de los jacobinos, acusó a los girondinos de traición a la república y en 1793 varias personas fueron guillotinadas. 

Con motivo del primer centenario de la toma de la Bastilla, que marca el fin de la Revolución francesa, el gobierno de Burdeos decidió tomar parte en la iniciativa de construir un monumento en recuerdo a todos estos políticos electos que fueron ejecutados. De esta forma, en 1894 se inició la construcción de la Plaza de Quinconces, que finalizó en 1902.

Actualmente, sigue siendo uno de los grandes monumentos de Burdeos ya que cuenta con un pilar que asciende hasta los 43 metros de altura que no puedes perderte. El pilar finaliza con una estatua de la libertad que representa la liberación de las cadenas a los que estaban sometidos todos los franceses antes de la Revolución.

Un monumento rodeado por un estanco que simboliza la Revolución Francesa

Esta estatua central se encuentra rodeada por un estanco que también dispone de otras estatuas que simbolizan la propia República, Burdeos, el triunfo… Todo ello quiere representar el triunfo de la propia República después de la Revolución Francesa de 1789. Este monumento es el epicentro de la Plaza de los Quinconces, la que es conocida como la mayor plaza pública de toda Europa.

Además, está localizada en un punto realmente atractivo de Burdeos ya que está emplazada por el río Garona. Por este punto pasaron muchos barcos que querían realizar transacciones comerciales y, por ello, en 1829 se construyeron dos columnas de mármol. Posteriormente, también se construyó su monumento a Montesquieu, uno de los grandes representantes de la filosofía durante la Revolución.

Sin duda, el monumento a los Girondinos representa el gran atractivo de esta plaza que invita a pasear, que tomes fotografías y que puedas, incluso, llevar a cabo un pícnic si lo deseas para disfrutar de un día en familia o junto a tu pareja o amigos.

7. Barrio de Chartrons

El casco antiguo de Burdeos prosigue en el barrio de Chartrons, donde encontrarás múltiples anticuarios, bodegas donde degustar uno de los grandes patrimonios de esta ciudad así como enormes mansiones. La mayoría de edificios que encontrarás en esta parte de la urbe datan del siglo XVII y XVIII y constan de múltiples calles estrechas de piedra. Está situado al lado del muelle des Chartrons, que debe su nombre a los cartujos antes que cedieran su puesto en el siglo XV a un gran almacén de vinos de la zona.

Esto provocó que en el siglo XVIII se empezaran a edificar enormes palacetes para la burguesía de Burdeos. Sin embargo, a partir del siglo XIX también tuvo lugar la construcción de casas populares tan características de la ciudad cuando se aleja del centro de Burdeos. En este barrio se encuentra una gran cantidad de museos que puedes visitar si te desplazas a este barrio. El Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos te permitirá visualizar las mejores obras artísticas que han tenido lugar en los últimos siglos tanto en esta ciudad como en el resto de Francia.

No obstante, también te puedes desplazar al Museo de Historia Natural de Burdeos donde verás lo mejor de la flora y la fauna que ha pasado por esta ciudad a lo largo de toda la historia, especialmente durante la etapa romana y medieval. Finalmente, el Palais Gallien es un antiguo anfiteatro romano que cuenta con un gran grado de conservación. Es otra de las excursiones que puedes llevar a cabo si decides visitar el barrio de Chartrons. Combinado con un gran grado de vegetación, este antiguo anfiteatro llegó a poder albergar hasta un total de 15.000 espectadores.

8. La catedral de Saint André

Además de fantásticos viñedos, Burdeos también cuenta con una enorme riqueza arquitectónica. Una de las grandes muestras es la catedral de Saint André. Esta catedral de estilo gótico fue nombrada patrimonio de la Humanidad en 1998 debido a que fue incluida en una de las rutas del camino de Santiago de Compostela, uno de los grandes atractivos en España.

Esta catedral fue construida a lo largo del siglo XI, aunque de la parte original románica solo se conserva la nave central. Además, aunque el plan inicial era que el edificio estuviera flanqueado por cuatro torres alrededor del campanario, la decisión final fue edificar dos torres con aguja. A lo largo de los años, en esta torre se llevó a cabo diferentes reconstrucciones durante los siglos XIV y XVI y donde se puede empezar a apreciar el estilo angevino (procedente de la ciudad de Angers) con cambios en la nave principal y las capillas. Incluso, se añadió una magnífica obra como el Juicio Final.

La torre Pey-Berland está adscrita a la propia catedral y fue iniciada como plan de construcción por el arzobispo que decidió poner el nombre al propio edificio. De hecho, en el propio campanario, situado a 50 metros de altura, se consigue una de las mejores panorámicas con vistas de la ciudad de Burdeos. Además, también se incluye en su cúspide la estatua de Nuestra Señora de Aquitania, uno de los mejores ornamentos con los que cuenta esta catedral.

9. La Ciudad del Vino

El vino es uno de los grandes atractivos con los que cuenta Burdeos y, por ello, cuenta con un monumento dedicado a ello y que puedes visitar en forma de parque temático. Es una de las grandes novedades a nivel mundial ya que es el primer parque dedicado exclusivamente al mundo de la vinicultura. Sin embargo, nada que ver con el típico parque con atracciones y actividades relacionadas con la adrenalina y el mundo del vino para promocionar el enoturismo.

La Ciudad del Vino verás que ofrece un espacio de más de 3000 metros cuadrados con exposiciones tanto permanentes como temporales que repasan y ofrecen un repaso a lo largo de la historia del vino desde su creación a través de los caldos y frutos que dan lugar a las uvas, que posteriormente se transforman en vino en un lagar. Obviamente, este parque temático también busca diferenciarse y seguir posicionando a una de las principales fortalezas de Burdeos del Museo del vino ya existente en la propia ciudad.

Un restaurante con una carta de más de 500 vinos

En el propio parque también encontrarás una carta con más de 500 vinos venidos de alrededor del mundo y con unas vistas magníficas de la propia ciudad de Burdeos. No obstante, si tu deseo no es comer sino simplemente tomarte una copa, Latitud20 es tu sitio ya que también contarás con un amplio catálogo. Con más de 50 marcas de vino, y acompañados de pequeñas tapas, el concepto español también se ha exportado a Francia.

Es otro de los atractivos con los que cuenta para visitar Burdeos, ya que además, también puede acompañarse de alguna visita a alguna de las zonas fronterizas a las afueras de la ciudad y donde se podrá ver de primera mano como se produce el propio vino.

Las bodegas de Burdeos

De hecho, cerca de Burdeos también se encuentra Saint-Émilion, a 45 minutos de la ciudad burgalesa. Si tienes tiempo y te lo puedes permitir en tu itinerario deberías visitar las bodegas de esta ciudad ya que los amantes del buen vino siempre las recomiendan. El término bodega en francés también se denomina Châteaux. Esto se debe a que antiguamente generalmente los grandes propietarios de las bodegas también contaban con un palacio, que es de hecho, el significado del término en francés. Margaux, Pichon Longueville, Yquem, Olivier son los grandes ejemplos que elevan el señorío del vino de Burdeos.

Por ello, las bodegas cada vez están más abiertas al público. El  Cos d’Estournel llevó partes del edificio de Zanzíbar. Esto se debe a que en general los edificios son reconstruidos mezclando partes clásicos con partes modernas. Incluso, el arquitecto español Ricardo Bofill fue el encargado de realizar algunos cambios en algunos de estos palacios que ahora están abiertos al público.

Por ello, la ruta de los Chateaux que atraviesa el Médoc es una de las más recomendables. Empieza en la ciudad de Burdeos y se extiende hasta 80 kilómetros al norte de la ciudad. Para acceder a esta ruta es recomendable que pudieras alquilar algún tipo de vehículo ya que será mucho más cómodo para realizar las paradas. Los vino del Château Margaux es uno de los primeros que visitarás y uno de los que mayor éxito tienen en la región burgalesa. Posteriormente,  Latour o Lafite Rothschild, que también esconde grandes obras de arte, Pauillac, capital del Médoc, es una de las que más se recomiendan para el amante del buen vino.

En cambio, si no quieres abandonar Burdeos también puedes acudir a la ruta de Graves. El itinerario arranca en plena zona urbana a las afueras de la ciudad  llegando hasta la zona limítrofe del bosque de las Landas. A lo largo de la ruta podrás visitar numerosas bodegas que están también dentro de catálogos que los consideran como monumentos históricos. Por ello, si eres amante del buen vino contarás con una infinidad de opciones. 

10. El Puente de Piedra de Burdeos

Otro de los grandes patrimonios de la ciudad de Burdeos es el propio Puente de Piedra. Esta obra arquitectónica fue ordenada por el mismísimo Napoleón Bonaparte y diseñado por Billaudel Deschamps y varios de sus propios ingenieros. El objetivo no era otro que conectar la ribera izquierda de la propia ciudad con el barrio de Bastide. No puedes perderte este puente ya que según los propios habitantes de Burdeos es uno de los grandes rasgos de identidad de la propia ciudad.

Su longitud es de casi medio kilómetro y cuenta con 17 arcos de luna como ornamento. De hecho, será por casualidad o hecho a propósito, el nombre de Napoleón Bonaparte cuenta con exactamente 17 letras. Incluso, a lo largo de todo el puente existen diferentes diseños de retrato del propio conquistador francés que dominó gran parte de Europa hasta que tuvo que capitular en la batalla de Waterloo. Sin embargo, su construcción no resultó sencilla.

Top mejores lugares que visitar en Burdeos

A lo largo del tiempo que tardaron en acabarlo, las corrientes del propio río Garona fueron el principal obstáculo que se encontraron los habitantes de Burdeos para poder construirlo. Fue necesaria una campana de buceo que permitió estabilizar los pilares y evitar un posible derrumbe después que los albañiles hubieran finalizado su trabajo. El plan que diseñaron los ingenieros fue situar una campana debajo del agua para permitir que el albañil pudiera disponer de aire durante 30 minutos para que pudiera trabajar en los propios pilares. 

Pese a que el río Garona ha sido un auténtico dolor de cabeza para los habitantes de Burdeos por el hecho de tener que cruzarlo, el puente de Piedra constituye el único que se encuentra en toda la ciudad hasta que se construyó el puente de San Juan en los años 60. Una de las grandes recomendaciones es que te acerques al puente de Piedra por la noche ya que será cuando podrás gozar de las fantásticas vistas que ofrece Burdeos. En el puente observarás como los 17 arcos mencionados anteriormente se encienden para dar luz y color a este magnífico escenario. 

Burdeos, una ciudad en la que perderse

La ciudad de Burdeos esconde una combinación de múltiples aspectos por los que merece ser visitada. La riqueza arquitectónica acompañada de gran parte de los escenarios de la Revolución Francesa permite revivir uno de los episodios más importantes de la historia de Francia, y también a nivel mundial ya que se llevaron a cabo múltiples obras de arte en relación a este evento histórico. No obstante, la urbe no solo es conocida por su arquitectura, especialmente por el espejo de agua más grande del mundo.

El vino de Aquitania no solo tiene denominación de origen en Francia sino también alrededor del mundo. Por ello, en Burdeos podrás descubrir el único parque temático dedicado exclusivamente del vino que te ofrece la gran combinación del foie gras francés con un buen vino mientras admiras las fantásticas vistas de Burdeos y escuchas algunas de sus misteriosas leyendas.

Finalmente, el Triángulo de Oro también posiciona a Burdeos como una de las ciudades con más lujo del sur de Francia con la presencia de todas las principales firmas a nivel mundial para que puedas realizar aquellas compras que necesites, o simplemente adquieras un souvenir para tus seres queridos a tu vuelta de tu viaje. Por ello, no te pierdas ninguno de los lugares imprescindibles que ofrece uno de los orígenes de la Revolución francesa.

Mapa con los lugares imprescindibles que visitar en Burdeos

FREE WALKING TOUR: ¡Los mejores free tours en Burdeos!

Estas son las recomendaciones de los mejores guías locales sobre qué ver en Burdeos cuando vayas de visita. Apunta todos estos lugares imprescindibles en tu guía de viaje para que no te pierdas ningún monumento o punto de interés importante. Si eres una persona con espíritu aventurero y que te gusta viajar, estos son los destinos en los que puedes hacer un free tour por todo el mundo. ¿Echas de menos algún lugar de la ciudad?