Si te estás planteando visitar Nápoles, debes saber que es la ciudad más importante de la región de Campania y un lugar lleno de encanto. Además, tiene el volcán del Vesubio como fondo. 

Nápoles es la ciudad más poblada del sur de Italia, es la capital de la región de Campania y de la Ciudad metropolitana.. Destaca por sus calles estrechas, edificios antiguos, tiendas locales, iglesias y por hacer algunas de las mejores pizzas del mundo. Si le das una oportunidad, seguro que es una ciudad que te encantará. 

La mejor manera de ver y visitar Nápoles: hacer un free tour

Hay mil formas de visitar una ciudad, pero ninguna tan divertida y completa como hacer un free tour en Nápoles. Conoce la cultura e historia napolitana contada por guías locales expertos en la ciudad, descubriendo rincones y secretos que otros turistas no ven.

Si aún no has vivido la experiencia de hacer un free tour, es normal que te resulte algo chocante. Pero la gran mayoría de los que lo prueban, repiten tanto en la propia ciudad como en sus próximos destinos. Puedes informarte sobre el concepto y en qué consiste un free tour para que te familiarices un poco con la experiencia antes de reservar tu plaza.

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Además, muy cerca de Nápoles, hay una gran cantidad de visitas imprescindibles como es el caso del antiguo Imperio Romano de Pompeya y Herculano, el monte Vesubio y la Costa Amalfitana. Ahora te preguntarás, ¿qué ver en Nápoles? Hay una serie de lugares imprescindibles de esta ciudad que merecen una visita. 

De hecho, es posible pensar que en el sur de Italia hay menos que ver que en el norte, con la presencia de ciudades como Florencia, Milán o Verona, pero no es así. En el sur, también hay destinos como Palermo, Catania o la propia Nápoles que tienen un encanto especial, enamorando a los viajeros que visitan sus calles y monumentos.

Queremos orientarte para sepas qué ver y qué hacer en Nápoles y para que no te dejes ningún rincón por descubrir. Es un lugar envuelto por el mar, lleno de gente abierta, de caos y de tráfico, pero también lleno de tradición, música y, por supuesto, de buena comida. A continuación, algunos de los lugares a los que debes adentrarte y dejar que te sorprendan.

1. Spaccanapoli

Spaccanapoli cobró mucha importancia entre la Edad Media y el siglo XIX, ya que albergaba conventos de una gran cantidad de órdenes religiosas y residencias de hombres que eran muy poderosos en la época. Durante el Renacimiento, las calles sufrieron grandes modificaciones y algunos de los edificios góticos fueron remodelados. 

Es una de las tres calles principales del casco antiguo de Nápoles y sus orígenes se remontan a hace 3000 años, cuando separaba la parte norte de la ciudad con la sur. En la actualidad da nombre a la totalidad del centro histórico y va desde el Barrio Español hasta el de Forcella.

La calle destaca por dibujar una línea recta perfecta, a diferencia de otras callejuelas de la ciudad. Y en los edificios se puede ver la arquitectura de la época pero manteniendo ese estilo descuidado tan característico del centro histórico. Es uno de los lugares en los que merece la pena perderse para encontrar tiendas de productos frescos y tradicionales y algunos de los mejores restaurantes de la ciudad. 

Además, también es una buena oportunidad para observar la vida cotidiana de los napolitanos y algunos de los monumentos más destacados. Una buena opción para conocer el centro histórico y las curiosidades del barrio, es reservar una visita guiada, para así conocer a otras personas que han llegado a la ciudad y descubrirla de la mano de profesionales. Además, un free tour es una oportunidad de interactuar y conocer nuevas personas de otros países.

¿Qué ver en Spaccanapoli? Lugares de interés

Si das un paseo, encontrarás unos 17 palacetes y 14 iglesias que seguro llamarán tu atención. Asimismo, una gran cantidad de tiendas de souvenirs y típicas de la ciudad, así como pastelerías y restaurantes locales en los que poder disfrutar de un buen rato en compañía de tus familiares o amigos.

Las inmediaciones reúnen lugares de interés, como es el caso de la Iglesia de Jesús Nuevo, Santa Clara, la Capilla de San Severo y la Basílica de San Lorenzo Maggiore.

Monumentos destacados

En Spaccanapoli hay dos obeliscos y una escultura que llaman la atención, que son El Obelisco dell’Immacolata, El Obelisco di San Domenico y la Estatua del dios Nilo.

Trazado de Spaccanapoli

Spaccanapoli está dividida en tres tramos destacados que empiezan y terminan en puntos específicos. 

  • Primer tramo. Inicia en la Piazza del Gesù Nuovo y sigue por la Via Benedetto Croce. Pasa por la Piazza San Domenico Maggiore, por la Piazzetta Nilo y por el Largo Corpo di Napoli.
  • Segundo tramo. Es la parte central y es conocida como Via San Biagio dei Librai.
  • Tercer tramo. Es la Via Giudecca Vecchia, ubicado en el barrio de Forcella. Pasa por el cruce con la Via Duomo.
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2. Basílica y el Convento de Santa Clara

La Basílica y el Convento de Santa Clara forma parte de un conjunto conventual construido entre los años 1310 y 1340. Se construyeron sobre unos baños romanos, cerca de la muralla occidental de Nápoles y es la mayor iglesia gótica la ciudad. 

Sus orígenes

El rey Roberto I de Anjou y su esposa fueron los encargados de promover su construcción, con el objetivo de conseguir una ciudadela franciscana en donde residieran las Clarisas (en el monasterio) y los frailes (en el convento). También querían convertirla en mausoleo real. El complejo está dividido en la Iglesia gótica, el monasterio y el convento.

Importancia de la Basílica de Santa Clara

La Basílica ha sido testigo de lo que sucedió a lo largo de la historia en Nápoles. El edificio ha sobrevivido a pesar de las numerosas guerras, los terremotos, las inundaciones y los saqueos que ha sufrido de la ciudad y alrededores durante el paso de los años. En su interior, se ha podido conservar parte transcendental de la evolución e historia, así como restos de la familia real y constructores de este templo. 

Distribución de la Basílica

Se encuentran algunas de las tumbas de la dinastía de los Borbones. También contiene grandes obras de arte de diferentes épocas de la historia, resaltando un fresco del s. XV muy bien conservado. El complejo de la Basílica incluye un monasterio con cuatro claustros, un museo y restos de excavaciones arqueológicas. Y ha resistido a guerras, terremotos, inundaciones y saqueos. Sin embargo, en su interior, se puede encontrar gran parte de la historia de la ciudad.

En el claustro, en la parte central, hay un jardín y las paredes de este están decoradas con tonos pastel y un conjunto de azulejos que le dan vida al lugar. Es un sitio perfecto para disfrutar de la paz y tranquilidad que se respira en el entorno.

En su interior, guarda las tumbas de una parte de la dinastía de los Borbones, desde Fernando hasta Francisco II. También se pueden ver obras de arte de la época. Uno de los componentes más destacados es el Claustro Grande, que consta de una planta cuadrada y cuatro lados adornados con una arquería de estilo gótico. Es una joya arquitectónica y un espacio lleno de paz y belleza.

Es un punto destacado de interés turístico, religioso, artístico e histórico y es una iglesia de estilo gótico muy característica y con una gran historia detrás. 

3. Catedral de Nápoles

La Catedral de Nápoles o de San Gennaro es uno de los monumentos religiosos más importante que puedes visitar en la ciudad de Nápoles y el mayor sitio de culto. Fue inaugurada en el año 1314 y construida en el lugar en el que había un templo dedicado al dios Apolo. La catedral actual fue construida a cargo de la casa de Anjou y alberga el baptisterio más antiguo de Occidente.

Es una edificación enorme formada por un gran número de obras de un gran valor. Y dentro de la Catedral de San Gennaro, se encuentra el baptisterio más antiguo de occidente, así como varias capillas. Sin duda, la más importante es La capilla del tesoro de estilo barroco. En su interior se encuentra ubicada la estatua de plata de San Gennaro, que es el patrón de Nápoles. Su construcción finalizó en el año 1314, durante el reinado de Roberto de Anjou.

Esta famosa catedral presenta una gran variedad de estilos arquitectónicos, tales como el gótico y el barroco, que se sumó al ser remodelada por Luca Giordano. Posteriormente, recobró el estilo gótico originario de la mano de Errico Alvino. Actualmente la fachada es de un estilo neogótico, ya que sus puertas principales tienen un estilo gótico, pero la sala principal barroco.

Los napolitanos viven intensamente la pasión por su Patrón, se trata de un sentimiento que nace de lo más profundo de su ser y es el reflejo de la vida en la ciudad. 

La capilla del tesoro

Esta capilla tiene un estilo barroco y en el interior hay una estatua de San Gennaro, la cual guarda la cabeza del santo y también otras 51 estatuas, todas ellas de plata. El tesoro lo forman diferentes donaciones de ricos devotos, entre las cuales cabe destacar la que donó Matteo Treglia. Los elementos se pueden encontrar en la capilla, pero también en el Museo del Tesoro di San Gennaro, así como en una cámara de seguridad del Banco principal de la ciudad. El tesoro donado está valorado con unas 21.000 joyas y tiene un valor aproximado como el Tesoro de la Corona Británica y los zares de Rusia. 

Se dice que en la misma capilla, también se encuentran unas cápsulas que en su interior, contienen sangre del santo. Y para el aniversario de su muerte, el 19 de septiembre, se realizan fiestas anualmente. Al realizar la licuación de la sangre, se lleva a cabo la procesión por las calles de la ciudad, en la que desfilan las cápsulas en un relicario de plata. El busto de plata también acompaña la procesión. 

También se conversa y se puede ver una de las pinturas más destacables de José de RiberaSan Genaro saliendo ileso del horno, una obra considerada como única y atípica por haber sido pintada sobre cobre. 

4. Plaza del Plebiscito

Es una de las más grandes de la ciudad de Nápoles y actualmente es el centro de gran parte de operaciones artísticas y culturales. En ella se asoman algunos de los edificios históricos más importantes de la ciudad italiana y se construyó en un amplio espacio arquitectónico. 

Sus inicios 

Fue durante muchos siglos un ensanche irregular, donde se llevaban a cabo una gran cantidad de fiestas populares organizadas por grandes arquitectos del momento, como es el caso de Ferdinando Sanfelice y Francesco Maresca. Las personalidades más importantes de la época se reunían y compartían proyectos, ideas y opiniones acerca de asuntos privados y públicos. 

A partir del siglo XVII se hizo más regular debido a la construcción del Palacio Real, a cargo de Domenico Fontana. Posteriormente tuvo lugar una transformación gradual, para luego dar lugar a transformaciones más radicales realizadas por arquitectos que estaban a cargo de la residencia real. Finalmente, a principios del siglo XIX, durante el período de Napoleón, el aspecto de la plaza cambió por completo.

Fue diseñada desde cero por orden directa de los monarcas de Francia. La gran cantidad de edificios religiosos que estaban construidos alrededor, fueron inevitablemente demolidos. Se decía que limitaban el espacio y además, impedían integrar la plaza con el resto de la urbe.

En el lugar de los edificios demolidos, se construyeron edificios para las funciones del Estado, al lado del hemiciclo dórico de piedra lávica y mármol, diseñado por Leopoldo Laperuta. Hay varias pinturas de la época que, fueron encontradas y son el testigo de estos acontecimientos que tuvieron lugar en la época. Por ejemplo, está la pintura de Gaspar Van Wittel, conocida como Veduta del largo di palazzo y conservada en el Palacio Colonna di Stigliano. 

Estructura y decoración

Debe su nombre al plebiscito que tuvo lugar en el año 1863, cuando se unificó a Italia bajo la Casa de Saboya. Está decorada por columnatas que se extienden al este con el Palacio Real y al oeste con la iglesia de San Francesco di Paola, que tiene una fachada neoclásica que merece la pena ver. 

Las dos estatuas que están de pie delante de la iglesia son de Canova, que representa a Fernando I de Borbón y la otra es la de Carlos III de Borbón. El palacio real ha sido remodelado en diferentes ocasiones, aunque la fachada se ha conservado con su apariencia original.  

Una gran escalera de rampas conduce a los apartamentos y a la Capilla Real, donde vivía la realeza. Las habitaciones están decoradas con trabajos de arte, tapices, pinturas y una gran cantidad de muebles característicos de la época. En los tiempos actuales la plaza se usa para realizar conciertos al aire libre y artistas como Elthon John y Maroon 5 han actuado en ella. También se realizan manifestaciones y actividades culturales. 

Cuenta con una leyenda que merece ser conocida y además, está rodeada de edificios importantes y de una zona peatonal donde disfrutar de un buen paseo. Si visitas Nápoles desde un crucero, puedes llegar hasta Plaza del Plebiscito en cuestión de minutos. 

Eventos

En el año 1963 se transformó la plaza en un aparcamiento público, para hacer frente al incremento de vehículo de la época. Posteriormente, en el año 1994, se convirtió en una zona peatonal en la que los habitantes paseaban y disfrutaban de las calles de la ciudad.

A partir de este momento, la Plaza del Plebiscito se ha convertido en el escenario de eventos importantes, tales como mítines electorales, conciertos, ceremonias públicas o emisiones en directo, entre otros. Y es tradición que, durante las navidades, diferentes artistas del momento italianos expongan sus obras. Además, como hecho destacable, en el año 2013 Bruce Springsteen y el E Street Band realizaron un concierto en la plaza. 

5. Castel dell’Ovo

Es un castillo costero de piedra ubicado en el antiguo pueblo pesquero conocido como Borgo del Marini. Ofrece unas vistas privilegiadas y panorámicas de la Nápoles central y del monte Vesubio. Se erigió en el siglo XV y fue un enclave muy importante para la civilización griega y la romana. La primera estructura que se construyó se ha renovado varias veces, aunque se sigue usando a modo de sede del Gobierno.

Hoy en día se puede visitar y observar los materiales con los que fue construido, como es el caso de las piedras, así como contemplar las dos torres y dar un paseo por los alrededores del castillo. Es una forma de conocer la historia de los habitantes de este castillo y de su evolución. 

El nombre por el que se conoce el castillo es por una leyenda local, que cuenta que un poeta llamado Virgilio dejó un hueco considerado como mágico bajo los cimientos de piedra para salvar el castillo de la destrucción. Y mientras el huevo permaneciera intacto, el lugar seguiría a salvo de guerras. 

Una parte muy interesante para observar es el suelo de piedra y las columnas de gran tamaño que lo conforman. Lo dotan de elegancia y a la vez, de sencillez. Hay un museo en el que puedes conocer de primera mano exposiciones sobre las civilizaciones antiguas que habitaron allí. Puedes encontrar desde cerámicas, ropa y objetos típicos de la vida cotidiana de entonces. 

Desde la Torre Maestra y la Normanna hay unas excelentes vistas de la ciudad y de los alrededores, así como del Vesubio. También se puede ver los antiguos cañones, tan característicos de la época y que se conservan en buen estado. Están frente las murallas de las torres. 

Es un excelente lugar para realizar buenas fotos, ya que el castillo está comunicado por un paso de unos 100 metros de altura, lo que ofrece unas buenas vistas panorámicas. Actualmente se usa para realizar exhibiciones temporales, manifestaciones y congresos.

6. Pompeya

Uno de los primeros núcleos estables y datos de la ciudad se remonta en siglo VII o VI a. C. , cuando los oscos, de origen romano, llegaron y se instalaron cerca del Vesubio. 

Pompeya es una ciudad de la antigua Roma con mucha historia detrás, ya que quedó bajo sus restos debido a la erupción del Vesubio. Por este motivo, se pueden encontrar restos de edificios y elementos decorativos en perfecto estado, e incluso rasgos característicos de alguno de los habitantes de la época. 

En sus tiempos, era una ciudad caracterizada por la riqueza, ya que estaba llena de palacios, jardines y destacados monumentos. Era un lugar muy próspero hasta que el terremoto daño Pompeya de forma grave. Cuando empezaron las tareas de reconstrucción, otro acontecimiento marcó su historia y Pompeya se vio enterrada bajo sus cenizas. 

Durante el siglo XVI la ciudad volvió a ser descubierta y entonces, se empezaron a realizar excavaciones hasta el día de hoy. Actualmente se pueden visitar las ruinas, que son muy extensas y al mismo tiempo, se pueden ver una gran cantidad de edificios típicos de la época. Entre los monumentos más importantes, destacan los templos, basílica y las termas. Además, también se pueden ver casas lujosas de esos tiempos, decoradas con unos mosaicos dignos de ver. 

También se puede visitar un lupanar, que era el prostíbulo de la época, y en él se encuentran camas rudimentarias hechas de piedra, además de algunas pinturas eróticas. Asimismo, en el foro se encuentran restos arqueológicos y algunas figuras de cuerpos que quedaron bajo las cenizas por la erupción del volcán. 

A modo de curiosidad, se observan pasos de cebra de la época, para que los ciudadanos pudieran cruzar la calzada de forma segura y sin mancharse. Por eso, se pueden realizar pasos agradables y descubrir una ciudad que se encuentra en un buen estado de conservación. 

Es una visita impresionante en la que poder disfrutar de la decoración de las casas y de los edificios que las rodean. Hoy en día, Pompeya se ha convertido en un destino turístico popular de Italia y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Además, Pompeya es la única ciudad antigua en la que se conoce su estructura topográfica a la perfección, sin ninguna modificación llevada a cabo posteriormente.

7. Pizza napolitana

La pizza es un derivado de los panes planos que elaboraban los griegos y los egipcios, pero su origen se remonta a principios del siglo XVIII. Vincenzo Conrado, en año 1715, escribió un tratado sobre los hábitos alimenticios de Nápoles y describió la pizza como “un fino disco de masa con tomate”.

En esa época, era un alimento perfecto para consumir en las casas en las que no había cocina, ya que además de ser económico, era sencillo de hacer y se podía comer en cualquier parte. Hoy en día es un alimento conocido a nivel mundial y el preferido para muchos. La mayor parte de restaurantes de alrededor del mundo lo han incluido en sus dietas y la hacen de diversas formas y sabores. 

Aunque ahora parezca un dato extraño y curioso, hasta mediados del siglo XX, la pizza únicamente se elaboraba y consumía en la ciudad napolitana. Fue la cuna de este alimento y lo que le diferencia de otras, es que cuenta con una base tierna delgada y redonda, y además, tiene los bordes altos. Y sobre todo, su cocción se hace en un horno de leña.

Aunque hay una gran variedad de pizzas y versiones, las auténticas napolitanas son de dos tipos: la Margarita y la Marinara. La primera está hecha a base de tomate, mozzarella de búfala, albahaca y aceite de oliva. La segunda, a base de tomate, ajo, orégano y aceite de oliva. Por eso, una visita a la ciudad tiene que ir ligada a degustar su alimento típico.

Hay una gran cantidad de restaurantes en los que podrás degustar una rica pizza, y puedes comerla en el mismo restaurante, o bien, comprarla y comerla en otro sitio o por la misma calle.

Cuando se piensa en la vibrante ciudad de Nápoles, una de las primeras cosas que viene a la cabeza de la mayoría de personas es su plato estrella, la pizza napolitana. En el año 2017 fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. 

La pizza es todo un orgullo para sus habitantes y para los turistas que la visitan. Por eso, es mucho más que un alimento, es un proceso de dedicación y que se ha transmitido de generación en generación hasta llegar a nuestros días. Sus ingredientes presentan los colores de la bandera de Italia, rojo, blanco y verde, que representan el tomate, la mozzarella y la albahaca.

La elaboración de las pizzas es aparentemente sencilla, ya que cuenta con pocos ingredientes y además, de bajo coste. Eso hizo que fuera uno de los alimentos que más consumidos por la clase trabajadora. Sin embargo, la realeza también empezó a consumir pizza y en su versión más básica. 

8. Nápoles Subterránea

Una visita guiada bajo la antigua ciudad de Nápoles una experiencia única e inolvidable que seguro que te conquistará. En esta visita se pueden ver partes de Nápoles que pocos llegan a descubrir, así como el antiguo teatro de la ciudad, conocido porque el emperador Nerón gozaba de un camerino privado en su interior. Además, en el paseo podrás descubrir el asombroso antiguo acueducto, elemento fundamental para la población, porque proporcionó agua a la ciudad durante, nada más y nada menos que veintitrés siglos. 

También es imprescindible una visita al alcantarillado cubierto con azulejos azules y que pertenece a la época de los Borbones. Es una gran oportunidad para adentrarte aún más en Italia y descubrir los pasadizos subterráneos. Es una manera alternativa de conocer los secretos de Nápoles, un lugar de más de 2.400 años de antigüedad. 

Nápoles acumula una gran cantidad de patrimonio que merece ser descubierto y que, a través de las callejuelas del centro histórico, se puede llegar a conocer. Además, forma uno de los entramados de túneles más grandes de Europa.

Y haciendo referencia a la historia de los túneles, originalmente fueron creados por los griegos con la finalidad de ser depósitos subterráneos de agua. Pero cuando llegaron los romanos, estos los ampliaron para extraer rocas para construir la gran ciudad. Durante la Segunda Guerra Mundial, los túneles fueron usados para la protección de los ciudadanos de los bombardeos y se habilitaban para los refugiados.

Cuando terminó la guerra, estos túneles se convirtieron en un basurero enorme que, en el siglo XIX, fue descubierto para convertirse en un gran atractivo turístico.  

9. Galería Umberto I

La Galería Umberto I se trata de una gran galería comercial ubicada en la zona más céntrica y construida en el año 1890, que dio lugar a un gran conjunto arquitectónico. Fue construida en una zona que, en este momento, era la más deprimida de la ciudad y estaba caracterizada por la delincuencia y por un mal estado higiénico.

Sus inicios

La galería se encuentra en la zona de Santa Brigida, que en el siglo XVI se caracterizaba por estar conectada por callejones cortos y calles paralelas que llevaban al Castel Nuovo. En estas calles se encontraban los prostíbulos y tabernas de la época, que no gozaban de una buena fama.

Durante muchos años se construyeron edificios en condiciones higiénicas pésimas y surgieron epidemias de cólera. Sin embargo, por la presión de los ciudadanos, se empezó a llevar a cabo una intervención del Gobierno para revertir la situación, que empezaba a ser insostenible. 

En el año 1885 fue aprobada la ley para sanear la ciudad y se llevó a cabo una disposición territorial. Y por este motivo, empezó la demolición de los edificios preexistentes y se colocó la primera piedra del edificio actual. La galería fue inaugurada en el año 1890 y fue dedicada a Humberto I.

Distribución y organización 

Durante la visita de la galería, se puede apreciar una planta de cruz cubierta de bóvedas acristaladas. Estas están apoyadas en estructuras metálicas, que estaban de moda en esa época. 

Se encuentra en la Via San Carlo, frente al edificio del Teatro de la Opera. Y al llegar, en la portada de la galería, se pueden ver las grandes columnas con las estatuas que representan todas las estaciones del año y los continentes. Si te adentras en su interior, descubrirás tiendas y cafeterías, es una gran oportunidad para pasear y fijarte en unos detalles y rincones dotados de una gran belleza. 

En el centro, se encuentra una plaza octagonal, siendo el mejor lugar para que puedas fijarte en los mosaicos del suelo, uno con los signos del zodiaco. Estos fueron creados con la intención de sustituir los que quedaron destruidos durante la guerra. Es una excelente oportunidad para observar los techos vidriados, mosaicos venecianos y la ornamentación de las paredes, se trata de una verdadera joya arquitectónica. 

10. Barrio Español

La historia de Nápoles está, en cierto modo, ligada a la de España. La mayor representación es el Barrio Español, que muestra el vínculo histórico y está ubicado en el centro de la ciudad. La calle principal que cruza el barrio lleva el nombre de la Vía Toledo, haciendo homenaje a Pedro Álvarez de Toledo, que fue virrey de Nápoles en el siglo XVI. 

Es importante tener en cuenta que, Nápoles, perteneció a los españoles en diferentes épocas de la historia. A modo de contextualización, Gonzalo Fernández de Córdoba, fue un ejemplo de virreyes españoles que conquistaron la ciudad en el siglo XVI y XVII. Posteriormente, en el año 1734, los Borbones recuperaron Nápoles para España, pero en el siglo XIX, fue ocupada por Napoleón Bonaparte. Por eso, no es casualidad que el centro histórico de la ciudad lleve el nombre de Barrio Español.

Es un barrio que va desde las cercanías del puerto hasta el interior de Nápoles y sube por la ladera de la montaña, en la que se encuentra la Cartuja de San Martino y el Castillo Sant’Elmo, dos lugares que merecen la pena ser visitados. Uno de los puntos de referencia para poder localizar este barrio es el Castel Novo, que es una fortificación cerca del puerto comentada anteriormente y desde la que se puede ver Capri, otra pequeña joya de Italia. 

Un recorrido muy recomendable es ir a Castel Novo y pasar por la Galería Umberto I, seguidamente podrás llegar a la plaza del Plebiscito y ver el Palacio Real. Y en este punto, nace la Vía Toledo, que es el eje principal de este barrio. Además, bajo el Barrio Español se encuentran las galerías de Nápoles subterránea, otra visita totalmente aconsejable para descubrir la historia de la ciudad y comprenderla mejor. 

El Barrio Español de Nápoles lo conforman calles estrechas y perpendiculares y está rodeado de casas, con un ambiente muy característico del lugar. Podrás ver el caos de la ciudad y el estilo de vida de su gente. 

Graffitis por las esquinas

Se trata de un rincón conocido por el ritmo caótico y vociferante, que es la descripción del alma napolitana de esta zona y el hogar de muchos estudiantes que buscan pintar sus calles. Hace unos años pocos turistas se atrevían a pasear por las calles del Barrio Español, pero actualmente es el centro de muchas miradas y un lugar que merece la pena conocer para saber más acerca de la historia de la ciudad. 

Es una oportunidad para descubrir otra cara de Nápoles y para ver la renovación integral que se está llevando a cabo para integrar esta zona como centro histórico y no periferia. Italia está trabajando para mostrar al mundo los encantos escondidos de este barrio y las obras artísticas que le caracterizan. 

Actualmente se están llevando a cabo proyectos de regeneración del barrio, entre los cuales España se ha sumado para ayudar en la causa. Eso es debido a que, más allá de la historia que le acompaña, es un barrio caracterizado por su autenticidad, pero también por ser una zona socialmente problemática desde sus inicios, que lleva el nombre de la mafia, precariedad y degradación. 

Si buscas otras ciudades en las que poder conocer su cultura e historia en compañía de un guía local, estos son todos los destinos del mundo con free tours.

Mapa con los lugares imprescindibles que ver en Nápoles

A modo de resumen, Nápoles es una ciudad que no deja indiferente a nadie y que debe su merecida fama a su casco histórico, que cuenta con 2.500 años de historia. Es una ciudad llena de estudiantes, de músicos, de buena pizza e ideal para ser descubierta en buena compañía. Ya sabes qué lugares imprescindibles debes ver y visitar en tu viaje a Nápoles, ahora solo falta lo ordenes y te pongas a descubrir una de las ciudades más bonitas del sur de Italia.