En este artículo hablaremos sobre los 10 lugares imprescindibles en tu visita a Donostia-San Sebastián. Esta ciudad vasca tiene diferentes atractivos que no puedes perderte y, por eso, vamos a detallar cuáles son los puntos de interés (monumentos, edificios, calles…) más importantes.

San Sebastián es una ciudad repleta de interesantes cosas que hacer. Por ejemplo, la gastronomía vasca es uno de los imprescindibles fundamentales de la ciudad, junto con sus tradicionales pintxos. Y a la par que degustas estas maravillas para el paladar, podrás impregnarte de la esencia de los donostiarras y disfrutar de los lugares más tradicionales que han estado presentes en su historia.

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La mejor manera de ver y visitar Donostia-San Sebastián: hacer un free tour

Puede que te resulte nuevo el concepto de free tour, pero actualmente es la opción más utilizada por viajeros de todo el mundo. Una forma muy original de conocer los secretos y rincones de esta apasionante ciudad es hacer alguno de los free tours que hay en San Sebastián.

Un guía local te acompañará en el recorrido compartiendo contigo tanto la información cultural e histórica de los puntos de interés, como las mejores recomendaciones sobre dónde comer, cómo desplazarte o qué lugares merecen la pena.

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No obstante, además de gastronomía, la ciudad tiene mucho más que ofrecer. Y es que su casco histórico te permitirá disfrutar de paseos mágicos llenos de historia y tradición. En ellos verás todo tipo de edificios que proceden de diversas épocas y que esconden más de una historia que seguro que te sorprenderá.

Por último, pero no menos importante, si eres amante de la naturaleza, te daremos muchas ideas sobre qué hacer en San Sebastián. El norte de España se caracteriza por ser una zona con mucha vegetación y zonas verdes donde disfrutar de pulmones que tiene esta parte del país, como son sus montes. Y todo ello sin olvidarse de las maravillosas playas que hay en la capital vasca, probablemente de las más conocidas dentro y fuera de nuestras fronteras por su gran belleza. Muy similar al caso que nos podemos encontrar en Logroño o Tarragona.

¿Cómo llegar a Donostia-San Sebastián?

Es importante que conozcas todas las alternativas que existen para viajar a San Sebastián, sin importar el lugar de procedencia. Los principales métodos de transporte son avión, coche, tren y autobús.

  • En avión. Cuentas con tres aeropuertos cercanos a la ciudad para poder volar hasta Donostia. De más cercano a más lejano son el aeropuerto de San Sebastián (EAS) a 20 km, el aeropuerto de Biarritz (BIQ) a 40 km y el aeropuerto de Bilbao (BIO) a 105 km.
  • En tren. Otra forma de llegar a San Sebastián bastante cómoda es hacerlo en tren. En RENFE puedes hacerlo desde las principales ciudades del país: Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla. También hay conexiones a nivel internacional desde destinos como Lisboa o París. También existe Eusko-Tren que conecta Bilbao con Donostia-San Sebastián.
  • En coche. El acceso por carretera a San Sebastián es total. Se puede acceder desde cualquier provincia colindante a través de las carreteras nacionales.
  • En autobús. La estación DONOSTIA Geltokia, que cuenta con más de 20 dársenas, conecta con multitud de ciudades tanto nacionales como internacionales: Santander, Logroño, Pamplona, París

Y ahora sí, vamos con los 10 lugares imprescindibles que debes ver y visitar en Donostia-San Sebastián. ¡Toma nota que tienen mucha miga!

1. El Paseo Nuevo

Este paseo, que puedes recorrer en 40 minutos andando, rodea todo el monte Urgull. Se trata de una opción ideal para conocer toda la zona desde la salida en el puerto hasta dar toda la vuelta al Kursaal. Es un área muy tranquila y agradable para pasear y, además, lo harás junto al mar Cantábrico. De hecho, es probable que te suene por sus características imágenes de olas golpeando el paseo, que han resultado bastante frecuentes en las noticias nacionales.

Además de disfrutar de la naturaleza y belleza propias del paseo, también es posible observar en él diferentes obras de arte, como El Peine del Viento o la escultura de Jorge Oteiza. Por eso, además de servirte para realizar deporte también podrás deleitarte con el arte tan característico de esta caminata. Para saber más sobre el origen del mismo, te contaremos un poco su historia. 

Historia del Paseo Nuevo

A pesar del calificativo, este paseo data del año 1.915, cuando el ingeniero Luis Balanzat, junto con el arquitecto Juan de Alday, diseñó esta obra. En un principio, se trataba simplemente de una calzada con unos 10 metros de ancho con una acerca a cada uno de los lados. Tras su inauguración en el año 1.919, se le denominó Paseo del Príncipe de Asturias, en honor a la familia real.

Algunos años después, con la caída de la monarquía y la instauración de un nuevo régimen de gobierno, fue denominado como paseo de la República. No obstante, este calificativo duró pocos años y nuevamente en 1.937, se decidió que sería el paseo de José Antonio Primo de Rivera. Su nombre actual no fue determinado hasta julio de 1.979, cuando decidió reconocerse oficialmente como El Paseo Nuevo, un calificativo con el que, desde los inicios de su construcción, le habían conocido los donostiarras. 

2. La Catedral del Buen Pastor

Esta imponente catedral es la actual de la diócesis de San Sebastián. Sin duda, te sorprenderá por lo vertical que es, algo característico de su estilo historicista neogótico. De hecho, se sabe que esta obra del arquitecto Echave fue inspirada en la catedral de Colonia, que tiene un aspecto bastante parecido.

Además de su aspecto exterior, la catedral también tiene mucho que ver en su interior. Así, parte del mobiliario de la capilla mayor es obra de los artistas vascos Goicoechea y Arín. Otra de las zonas más conocidas es la cripta, donde descansa el cuerpo del que fue el primer párroco de la catedral, Martín Lorenzo de Urizar. Siguiendo con todo lo que puede observarse dentro de la catedral, también hay que mencionar el órgano, que en el momento de su inauguración (1.954) era el mayor de España y uno de los más grandes en toda Europa. En total, tiene más de 9.000 tubos y el mayor de ellos alcanza una longitud de 10 metros, lo que requirió una inversión muy notable que superaba el millón y medio de pesetas. 

Por último, si decides visitar el interior de la catedral, las vidrieras merecen, sin duda, que te detengas a observarlas y que calcules la mejor hora del día para poder visualizarlas en su máximo esplendor. En su día, Juan Bautista Lázaro se encargó de su proyección y para ejecutarlas se recurrió a importantes artistas de León y Barcelona

3. Parte vieja (Casco antiguo Donostia-San Sebastián)

Este es uno de los paseos que no se pueden dejar de hacer en la visita a Donostia-San Sebastián, pues recorre algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad, como es el caso de la plaza de la Constitución, la Iglesia de San Vicente o la Iglesia de Santa María del Coro. Estos tres lugares están llenos de historia y deberían visitarse sí o sí cuando se acude a esta ciudad vasca. Además, durante esta caminata por el casco histórico, también recomendamos que visites la Calle Mayor (en vasco, Kale Nagusia), llena de vida y que, en algún momento de la historia, fue el centro neurálgico de San Sebastián. 

Esta calle, junto con toda la zona histórica es, sin duda, uno de los lugares más típicos para degustar los pintxos de la gastronomía vasca. De hecho, estos pequeños platos se han hecho tan famosos que ahora son varios los locales que te ofrecen menús degustación de pintxos, para que puedas irte de esta ciudad habiendo probado gran variedad de platos. Los pintxos se disponen en la barra del bar, donde podrás elegirlos guiándote únicamente por tu instinto, o bien preguntando a los camareros qué ingredientes los componen. 

Si quieres vivir la experiencia vasca en todas sus dimensiones, te recomendamos que optes por alguna de las maravillosas gildas, por los tradicionales mejillones tigre, por alguno de los pintxos elaborados con txangurro (que es así como se conoce al centollo) o bacalao, o por las tortillas rellenas de txaka. Otra de las tradiciones de este lugar es escoger el pintxo-pote, una combinación a precio cerrado que incluye el pincho y la bebida. Eso sí, recuerda que si te apetece un pequeño vaso de vino deberás decir que quieres un txikito y, si lo prefieres de cerveza, será un zurito

Plaza de la Constitución

La plaza de la Constitución es uno de los lugares que sí o sí tienes que visitar en Donostia-San Sebastián. En pleno centro histórico de la ciudad, siempre ha sido y sigue siendo uno de los lugares preferidos por los donostiarras para el encuentro. De hecho, seguramente hayas podido ver esta plaza en numerosas ocasiones, como en la televisión, debido a que la izada y arriada de bandera de la tamborrada se realiza en este punto cada año. 

El edificio principal de la plaza, que data del año 1.947, comenzó siendo la casa consistorial, para después pasar a ser Biblioteca Municipal y, más tarde, parte del área de cultura del Ayuntamiento de la ciudad. Aunque el resto de edificios no resulten tan llamativos, si te fijas en los distintos balcones seguramente te lleves una sorpresa. Y es que todos ellos están numerados, pues antiguamente esta plaza de la Constitución se empleaba para corridas de toros. En cualquier caso, hoy en día ha evolucionado hasta convertirse en una de las zonas con más vida de la ciudad, donde donostiarras y visitantes pueden disfrutar del ambiente.

Iglesia de San Vicente

Siguiendo este paseo, llegarás a la iglesia de San Vicente, una de las más antiguas y emblemáticas de la ciudad. Se construyó entre los siglos XV y XVI con estilo gótico tardío. Si te gusta el arte, no puedes olvidarte de visitar en su interior el retablo mayor de San Vicente, del año 1.586.

Iglesia de Santa María del Coro

Si se continúa con el paseo, se llegará hasta la basílica de Santa María del Coro, que fue construida siguiendo un estilo barroco, aunque también pueden verse otros estilos góticos, churriguerescos, platerescos y neoclásicos. Un templo imprescindible para reconocer la ciudad y que los amantes del arte apreciarán en profundidad. En su altar mayor aparece la imagen de la Virgen del Coro, que resulta ser la patrona de la ciudad de San Sebastián.

4. El Peine del Viento

Si el monte Urgull era una zona rodeada de naturaleza y mar, el Peine del Viento es probablemente una de las zonas más visitadas de Donostia-San Sebastián, que deja sin aliento a todos los amantes del océano. Esta escultura tan famosa es una obra del escultor de origen vasco Eduardo Chillida y, desde su inauguración, es uno de los lugares imprescindibles y emblemáticos si quieres acudir a esta ciudad. 

El peine se localiza en una zona en que convergen la última parte de la Bahía de la Concha y la playa de Ondarreta. Son tres grandes piezas de acero oxidado que el escultor bautizó porque consideraba que «el mar tiene que entrar en San Sebastián ya peinado». Esta apreciación que puede tomarse como broma, se debe a la fuerza con que las olas entran en esta zona que puede considerarse un rompeolas. 

Además de ser visitado por numerosos turistas, esta zona también es lugar de reunión para los locales. Y es que supone el final del paseo marítimo, que además de servir como paseo alrededor de la bahía, tiene el atractivo añadido del océano embravecido en esta zona. Y no solo eso, la obra (que fue terminada en el año 1.976) también incluye el acondicionamiento de una zona en sus alrededores con un sistema de tubos donde el aire emite un sonido bastante especial. Esto no es conocido por la mayoría de visitantes, que muchas veces se quedan pensando a qué se debe ese sonido tan peculiar

En resumen, esta escultura es un lugar de obligada visita en tu paseo por San Sebastián. Te recomendamos que optes por visitarla al atardecer en un día soleado, tras un paseo por las playas. De esta forma, conseguirás ver su máximo esplendor con las luces rosadas propias del momento en el que el sol se esconde. Junto con el espectáculo visual, los sonidos harán que tus sentidos estén en alerta en todo momento.

5. El Monte Igueldo

Si antes hablábamos del monte Urgull, ahora tenemos que recomendarte que también visites el que se encuentra en la otra zona de la ciudad: el monte Igueldo. Seguro que ya has intuido que San Sebastián está hecha para las personas a las que les gusta caminar. Sin embargo, para subir a este monte también puedes hacerlo a través del famoso funicular que lleva funcionando desde 1.912.

Además, si lo prefieres, el acceso mediante coche también está permitido en esta localización. La subida a este monte te permitirá observar la ciudad desde una perspectiva privilegiada, especialmente de toda la bahía de la Concha. Sería como tener una postal de lo que es la ciudad, pero desde un emplazamiento desde el que puede observarse todo el casco antiguo, sus plazas y sus zonas residenciales.

Torreón de La Farola

Además, en este monte podrás encontrarte con el torreón de La Farola, una construcción del siglo XVIII. Hace varios años se utilizaba como una guía para las personas que visitaban la ciudad. Hoy, su uso ha sido sustituido y los turistas y locales suben a él para disfrutar de sus vistas. Desde las playas de San Sebastián puedes fijarte en el monte y seguro que llegas a observar esta construcción.

Parque de atracciones en el monte Igueldo

No obstante, las sorpresas que ofrece este monte no terminan aquí. Si viajas con niños, visitar este lugar es todavía más necesario, pues dispone de un parque de atracciones. Aunque no sea de gran tamaño, la magia adicional de estar en uno de los montes más interesantes de la ciudad y poder vislumbrarla desde aquí, seguro que mejora la experiencia.

De hecho, no son pocas las personas que se acuerdan del típico parque de atracciones del Tibidabo en Barcelona cuando lo visitan. Dentro de sus 20 atracciones, algunas de las más conocidas son la montaña suiza o el gran laberinto. Son algunas de las más antiguas que han disfrutado personas de diferentes generaciones, aunque también están los tradicionales juegos de habilidad de los caseríos.

Además, hay algunas opciones de agua como el río misterioso, donde podrás ir en diferentes barcas a la par que te enfrentas a una de las vistas más impresionantes de la playa de la Concha. Está claro que este parque de atracciones tiene algo especial. Si no, no tienes más que pensar que está en medio de un monte rodeado en su mayoría por el océano, un atractivo que lo hace prácticamente único e inolvidable.

Si quieres comprar entradas para el parque de atracciones, puedes hacerlo en la página web oficial. Además, también podrás ver los horarios en los que está abierto para que organices tu visita de la mejor manera.

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6. El Aquarium de San Sebastián

Otra de las atracciones que no puedes perderte, especialmente si viajas con niños, es el Aquarium. Además, en una ciudad del norte con clima típicamente lluvioso, es interesante que guardes esta opción para solucionar alguna tarde o mañana en la que la lluvia haga aparición. A pesar de que no es el acuario más grande de España, cuenta con opiniones muy positivas que ya indican que la experiencia va a merecer la pena. 

En este acuario, además de poder ver todos los animales marinos, puedes disfrutar de algunas experiencias en directo. Así, es posible ver a los buzos dando de comer a los tiburones, algo bastante interesante para que podamos explicar a los niños la diferencia de alimentación entre los animales que viven en un acuario y los que viven en los océanos.

También se pueden tocar algunas especies como las estrellas, lo que supone una experiencia muy novedosa para el sentido del tacto. No obstante, la diversión no será únicamente para los más pequeños. Este acuario cuenta también con mucha información útil para los adultos. Así, podrás aprender muchos datos acerca de los animales y de su entorno gracias a las explicaciones sobre la historia, las fotos o las actividades que se desarrollan. Y es que no sólo se habla sobre la vida en el mar, también es posible ver la gran tradición pesquera que tiene la ciudad de San Sebastián, gracias a las maquetas de sus barcos y regatas. 

Restaurante Bokado

Las sorpresas del acuario no terminan aquí. El restaurante Bokado, que se encuentra en el acuario, es uno de los más conocidos dentro de la alta gastronomía de la ciudad. Por eso, un buen plan para contentar a los padres tras la visita del acuario puede ser finalizar con una comida o una cena en este lugar. Mikel Santamaría, su chef, busca aprovechar al máximo los productos de temporada, apostando claramente por una cocina de mercado.

Como no podría ser de otra forma, trata maravillosamente el producto, lo que se traduce en platos que no son excesivamente modernos, pero en los que se busca la perfección. Por eso, si te gustan los productos del mar con un toque especial, pero no excesivamente extraño, este restaurante será una opción perfecta. Y, si quieres algo menos elaborado, no dudes en preguntar por su carta más informal de cafetería. El restaurante permite escoger entre restaurante, cafetería y zonas privadas donde es típico realizar eventos. 

7. El Museo de San Telmo

Siguiendo con los planes a cubierto, perfectos para días lluviosos o muy fríos, hay que detenerse inevitablemente en el museo de San Telmo, que es el principal de la ciudad. La función principal de este museo es mostrar cómo ha evolucionado la sociedad vasca, especialmente en cuanto a sus piezas etnográficas o de arte. La relevancia del museo es tal que comparte piezas procedentes de otras instituciones del arte como es el museo del Prado o el museo Reina Sofía en Madrid.  No obstante, este museo no solo es atractivo por todo lo que su interior alberga, sino que también el propio edificio tiene una historia bastante interesante. 

El edificio del museo

La localización del edificio es a los pies del monte Urgull, un lugar privilegiado y lleno de historia, como no podría ser de otra forma. Su construcción data del siglo XVI e inicialmente fue utilizado como convento. Se caracteriza por tener estilo gótico en su mayoría, aunque también puede apreciarse el claustro de estilo renacentista. Ahora bien, la propia historia del museo tiene mucho que decir.

Por un lado, este museo fue objeto de desperfectos y perdió su retablo principal durante la Guerra de la Independencia en 1.813. Años más tarde, en 1836, con la desamortización llevada a cabo por Mendizábal, dejó de ser convento y se convirtió en cuartel de artillería. Su función principal se intuyó a principios del siglo XX cuando fue declarado Monumento Nacional y pasó a formar parte del Ayuntamiento. Después de eso, se modificó su fachada dando toques renacentistas y comenzó su andadura como museo principal de la ciudad. 

El interior del museo de San Telmo

Aunque su historia es fascinante, nada más allá de lo que puede encontrarse en el interior del museo. Numerosas piezas de arte que datan desde el antiguo Egipto a artistas vascos más recientes como Oteiza. El objetivo era reconstruir la historia vasca desde sus inicios, donde pueden verse piezas procedentes de la época romana o incluso una espada que perteneció a Boabdil.

Sin embargo, una de sus secciones más relevantes es la de Bellas Artes, donde pueden encontrarse piezas de importantes artistas europeos y vascos. Así, entre su colección hay cuadros de Sorolla, El Greco o Rubens como algunos de sus artistas más internacionales. A pesar de su gran renombre, el museo no quiere dejar en el olvido a importantes artistas de su tierra como Oteiza, Zuloaga o Balerdi

8. Palacio Miramar

El palacio Miramar es uno de los edificios más imponentes de la ciudad de San Sebastián. Además, su situación es totalmente privilegiada, pues es el punto en el que se pasa desde la bahía de la conocida playa de la Concha hacia la playa de Ondarreta, la segunda línea costera más conocida de la ciudad.

Para mejorar todavía más su aspecto, el edificio se encuentra sobre un montículo verde que lo hace parecer más imponente. Su estilo es de arquitectura propia del clásico inglés, lo que hace que sea bastante especial y único en toda la Península Ibérica. En un primer momento, el palacio de Miramar perteneció a la familia real de la Reina Regente Maria Cristina, que fue viuda de Alfonso XII. De hecho, era muy frecuente que esta veraneara en este lugar, algo que tomó por frecuencia e hizo durante unos 30 años. No es de extrañar, pues este palacio a orillas de la playa de la Concha era la envidia de muchas personas en aquel momento.

Después de pertenecer a la familia real, en 1.887 esta lo vende al Ayuntamiento y hoy en día se sigue utilizando para realizar cursos de verano asociados a la Universidad del País Vasco. Su influencia claramente inglesa hizo que se diseñara próximo a un parque repleto de vegetación que hoy en día está abierto al público. Así, son muchos los donostiarras que deciden disfrutar de este rincón verde para hacer deporte, relajarse o pasear.

De hecho, junto al palacio hoy hay varios bancos donde sentarse y disfrutar de las maravillosas vistas de las dos playas, pero también de la isla de Santa Clara. Por eso, si tienes ocasión y el tiempo lo permite, te recomendamos que pruebes algunos de estos asientos tan especiales.

En total, el conjunto de palacio y jardines ocupa más de 34.000 metros cuadrados de las que el palacio cuenta con 5.600m. El interior goza de varias salas donde se realizan variedad de eventos y formaciones, pero una de sus plantas se caracteriza por tener salones imponentes y propios de la época de María Cristina.

En la actualidad, es posible reservar tanto las salas destinadas a la formación como algunas de las más imponentes. Sin duda, el palacio Miramar merece una visita especial en la ciudad. Su arquitectura es bastante especial y novedosa y probablemente no hayas visto edificaciones similares a esta en nuestro país. 

9. La playa de la Concha

Si quieres visitar la ciudad, sin duda tienes que pasear por la playa de la Concha. Es una de las más conocidas de toda España y toda Europa pues es, con casi total seguridad, la playa más hermosa dentro de una ciudad. En total, esta playa tiene más de 1 kilómetro de longitud y paseo marítimo (unos 1.300 metros) y finaliza en la frontera con la playa de Ondarreta, donde también está el palacio de Miramar.

Si continúas el paseo llegarás hasta otra de las esculturas que te hemos recomendado como uno de los lugares imprescindibles en San Sebastián: el peine del viento. Tanto si deseas disfrutar de la arena y el mar como si solo te interesa dar un paseo, tienes mucho que ver. A lo largo de la playa te encontrarás con el antiguo casino (que hoy en día es un consistorio municipal) o con el puerto.

Sin embargo, una de las imágenes más características de la ciudad y su paseo marítimo es la barandilla en color blanco diseñada por Juan Rafael Alday, así como más de un centenar de farolas a juego. Si no lo sabías, te recomendamos que te fijes en todas ellas, pues cada una tiene un diseño diferente, algo que lo hace todavía más especial. Esta tendencia a la modernidad se sigue destacando en la actualidad a lo largo de toda la ciudad.

El paseo es claramente modernista y elegante, lo que hizo que traspasara las fronteras de nuestro país allá por el siglo XX. Uno de los puntos de máximo esplendor dentro de este paseo es sin duda el balneario de La Perla. 

Balneario de La Perla

El estilo de este edificio recuerda claramente a la Belle Époque de Francia y concuerda a la perfección con todo el paseo de la playa. Fue fundado en el año 1.912 y se le conocía entonces como La Perla del Océano. Y es que la burguesía y realeza de toda Europa entonces conocían perfectamente este balneario donde personas de la talla de la reina María Cristina disfrutaban a lo largo del año.

Su fama, además del diseño, se debía a las propiedades terapéuticas del agua marina. Y es que fue uno de los primeros lugares que comenzaron a aplicar el agua como fuente de relajación y curación de enfermedades. Hoy en día, por fortuna, el balneario no está pensado para personalidades exclusivas, sino que está a disposición de los ciudadanos donostiarras y de todos los visitantes.

Se ha convertido en uno de los centros de talasoterapia de referencia en el mar Cantábrico y en él puede disfrutarse de una amplia carta de tratamientos, entre los que destacan el circuito spa o los tratamientos faciales y corporales. Así mismo, dispone de una gran variedad de servicios como nutrición y dietética, gimnasio o programas de belleza. 

10. Puerto de San Sebastián

Como toda ciudad marina, San Sebastián también dispone de un puerto en el corazón de la ciudad. Aunque no tiene grandes dimensiones, sí se caracteriza por su belleza y morfología curiosa. Concretamente, este puerto tiene una forma de triángulo que se divide en dos zonas: la zona pesquera y la zona de embarcaciones de recreo, que está orientada a la bahía de la Concha. El puerto es un lugar muy agradable para el paseo y, además, cuenta con una pasarela que conecta para llegar hasta el monte Urgull.

Además, si quieres disfrutar de un trayecto a lo largo de la bahía de San Sebastián en barco, es el punto de partida de algunas de estas atracciones. El Aquarium es otra de las atracciones turísticas que se encuentran en la zona del puerto. En el puerto pueden realizarse algunas actividades pesqueras como las que se llevan a cabo en la lonja.

Tras todo el día pescando, a las 17:30h de cada tarde los pescadores comienzan a pesar y preparar el pescado para su venta. A pesar de que el proceso de venta y subasta no es abierto al público, los preparativos anteriores sí lo son y así podrás disfrutar de algunos momentos tan tradicionales de una zona pesquera. 

Sea cual sea el motivo de tu visita en el puerto, no puedes dejar de descubrir sus embarcaciones (existen en torno a 400 puestos para atracar barcos) y distinguir las importantes diferencias que hay entre las de recreo y las que se destinan a la pesca. Esta actividad puede resultar bastante interesante para realizar con niños que no viven en un entorno marítimo, mostrándoles así cuáles son las necesidades de los dos tipos de embarcaciones.

Historia del puerto de San Sebastián

Como todo lugar en esta ciudad, el puerto también tiene su historia propia. Su construcción moderna y guiada comenzó en el siglo XV, pero debido al crecimiento de la ciudad en el siglo XVIII se plantearon numerosos proyectos para su ampliación. No obstante, debido a la dificultad de las obras ninguno pudo realizarse. Fue entonces, un siglo más tarde, en el XIX, cuando se construyó una nueva dársena y San Sebastián pudo gozar de un puerto que tenía el doble de capacidad que el anterior.

Durante el siglo XX se realizaron algunos pequeños cambios, pero la base que hoy conocemos ya estaba definida en aquella época. Hoy en día este puerto es gestionado por el Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de San Sebastián y se trata de un lugar estratégico, pues está separado únicamente 20 km de Francia. Esto hace ver que su interés es esencial dentro de esta ciudad. 

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Mapa con los lugares imprescindibles que ver en San Sebastián

Seguro que ahora que has comprobado qué ver en San Sebastián tienes más ganas de visitar esta imponente ciudad. Y es que la ciudad más grande de todo el País Vasco no deja indiferente a nadie con su combinación perfecta de naturaleza, gastronomía y casco histórico. Además, esta ciudad es perfecta para visitar en cualquier época del año debido a su clima templado. 

Por otro lado, queríamos comentarte que esta ciudad es perfecta para visitar, tanto con amigos como en pareja o en familia. La gran variedad de planes y atractivos turísticos hace que pueda adaptarse para niños (donde recomendamos visitar el parque de atracciones), en pareja (donde seguro que los paseos os permiten inspiraros y vivir grandes momentos) y también con amigos, donde no podéis olvidaros de probar todos los pintxos típicos vascos. En caso de que te guste vivir algunas fiestas tradicionales de la región, el 20 de enero podrás disfrutar de la fiesta de la tamborrada. 

En definitiva, visitar San Sebastián es una opción perfecta si quieres explorar una ciudad llena de vida, tradición, con antiguas costumbres, pero también con un incuestionable toque hacia la modernidad y el futuro. Y esto puede verse, entre otras cosas, por la importancia que se le da al diseño en toda la ciudad, tanto en edificios como en vías públicas y en toques decorativos en comercios. San Sebastián ha sido siempre una de las ciudades más visitadas de España que recibe influencia de los turistas y nuevos habitantes que proceden de diferentes partes del mundo. Esto hace que se traduzca en mejoras positivas para una ciudad que está claramente adaptada a los tiempos en los que vive.