Vigo está situada al noroeste de España, en las denominadas Rías Bajas (Pontevedra), tiene una población de unos 295.000 habitantes. Es la cuarta ciudad de Europa donde más llueve detrás de Bergen (Noruega), Rennes (Francia) y Santiago de Compostela. No obstante, esto no quiere decir que esté siempre nublado, ni su temperatura sea extrema pues el mar ejerce una influencia moderadora. De hecho, en invierto la temperatura no suele bajar de los 12 grados. 

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Si hablamos de su atractivo turístico, no tiene nada que envidiar a ciudades como Barcelona (qué ver)Madrid o Sevilla. Pese a que se trata de una localidad mucho más pequeña, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones sobre qué ver y hacer en Vigo para poder visitar los lugares imprescindibles en nuestra visita si se trata de un fin de semana.

Además, por proximidad, también cabe destacar la ciudad de Oporto que suele ser un otro de los destinos más visitados de esta parte de la Península Ibérica.

La mejor manera de ver y visitar Vigo: hacer un free tour

Los free tours en Vigo son la mejor alternativa para conocer la ciudad de la mano de guías locales oficiales que conocen la historia y cultura del lugar. Es importante acertar con el recorrido que se quiere realizar puesto que en función del tiempo que nos vayamos a quedar en la ciudad, deberemos escoger qué monumentos o zonas visitamos.

Los mejores free tours en España.

Si nunca has hecho una visita guiada de libre pago, te recomendamos que le eches un vistazo a este artículo sobre qué es un free tour. Seguro que, una vez pruebes una vez, la experiencia te llevará a hacer más free tours en el resto de ciudades que visites.

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1. Islas Cíes

Las islas Cíes son un archipiélago situado en Pontevedra en la entrada de la ría de Vigo. Consta de tres islas, la norte o Monteagudo; la del medio o do faro y la del sur San Martin. Están a unos 14.5 km de la ciudad de Vigo, y a unos tres cuartos de hora de viaje en barco. Fueron declaradas parque natural en 1.980, y forman parte del parque nacional de las islas atlánticas gallegas creado en 2002. La playa de Rodas en la isla del norte está considerada como una de las mejores del mundo.

Las tres islas por su cara oeste son montañosas, y cuentan con acantilados casi verticales de más de cien metros de altura, donde existen numerosas cuevas formadas por el oleaje. En cambio, por la parte este, el litoral es más suave, y están cubiertas de bosques de pinos, eucaliptos y matorral. Y al estar protegida de los vientos atlánticos, se forman playas y dunas. Existen un total de nueve playas, destacando la de Figueiras o playa de los alemanes, que tiene bandera azul, y cuenta con una longitud de 350 m, donde se suele practicar el nudismo. También, está la playa de Rodas que es la de más extensión, con 1 km de largo, y está situada a la izquierda del muelle de Rodas y que une la isla del norte con la del medio. Esta playa cuenta con varios servicios como camping, restaurantes, caseta de información, megafonía, socorrismo, entre otros. 

Una vez llegas a las islas, lo normal es dirigirse a la oficina de información y allí te pueden facilitar datos para visitar la isla y planos para hacer algunas de sus cuatro rutas de senderismo. Los senderos están señalizados y son muy sencillos.

Top mejores lugares que visitar en Vigo

Visitar las Islas Cíes

Como parque natural tiene también una franja marítima de cien metros donde no se permite la pesca submarina, y por supuesto están también prohibidas todas las actividades que alteren su ecosistema, aunque se permite la pesca artesanal. 

La isla  tiene acantilados y zonas de playas de arena fina, virgen y aguas cristalinas. Dentro de la fauna destacan las gaviotas y cormoranes. Y en sus fondos marinos predominan bogavantes, nécoras, centollos y pulpos. Es habitual ver en sus aguas, delfines, ballenas y tortugas marinas.

No obstante, toda esta riqueza y ecosistema se está viendo afectada por la llegada a las islas de restos de contaminación procedentes de las actividades industriales de Vigo, y del continuo tráfico marítimo. También afectan los residuos fecales procedentes del continente, y la constante entrada de embarcaciones y petroleros que suelen hacer limpieza de sus depósitos de combustibles, desechándolos al mar. Todo esto sin mencionar, el desastre ecológico que supuso el hundimiento del famoso petrolero Prestige, cuyo impacto ambiental quedará para mucho tiempo.

Si quieres visitar las islas Cíes es necesario contar con un permiso de la Xunta, que se exige desde el 2018, ya que se estaba masificando demasiado. Todo ello, para que no se superen los 2.000 visitantes al día. Se tratan de permisos personales que se pueden solicitar a través de la web.

Desde Vigo existen dos navieras que hacen el viaje, la de Nabia  y Ons, en la estación marítima de Vigo, en la calle Canobas del Castillo.

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2. La calle de las Ostras

Está muy cerca de la avenida de Beriamar y del monumento a Julio Berne, en la parte baja de la ciudad. Es una calle cubierta que contiene una gran cantidad de puestos donde se cuecen, se exhiben y se pueden comprar ostras, de las mejores del mundo, que te las abren al momento. Hay varios puestos regentados por mujeres que las venden para su degustación.

Estas ostras son una maravilla gastronómica de la ciudad, que se cultivan en Arcade y cada mañana llegan directamente a la calle Pescadería o de las Ostras. Se cultivan desde la época de los romanos, y actualmente hay cuatro ostreras. Es un sitio muy visitado tanto por los vigueses como por los turistas que se acercan por aquí, por lo que suele estar bastante concurrido.

Allí las puedes probar in situ o en algún bar o restaurante junto con una buena copa de albariño. 

En esta zona antigua, muy cerca del puerto deportivo y al lado de la calle de las Ostras, donde hay muchas marisquerías y restaurantes, se encuentra el mercado de A Pedra. Este mercado se dedica fundamentalmente a la venta de productos de imitación y ropa de marca, pero también hay algún puesto de venta de relojes, gafas, radios para coches y tabaco libre de impuestos. Hay bastante ropa masculina, jerseys y camisas de marca de Polo, Lacoste, Lauren, así como vaqueros de cualquier marca que te salen más barato que en cualquier tienda. Sin olvidarnos de algún puesto de deportivas puma o bolsos de Carolina Herrera. Y algún puesto de venta de productos de electrónica.

La calidad de la ropa parece que no es mala y las imitaciones son buenas y bien hechas, sólo que no son originales ni auténticas. Aquí hay que venir con paciencia, para soportar la cantidad de gente que hay, el bullicio, y más con unos puestos tan estrechos a los que cuesta acercarse. Por lo que hay que tener las ideas claras de que estás buscando para ir directos. Si alguna cosa no la encuentras, deberías preguntar porque seguro que la tienen, pero escondida   en la trastienda por si aparece la policía. La cuestión que se pregunta todo el mundo, es si esto es un mercado municipal, como se venden imitaciones de productos. Ahí queda la duda, lo que no quita que de vez en cuando haya alguna redada.

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3. Porta do Sol, uno de los mejores lugares que visitar en Vigo

Es una de las plazas más importantes de la ciudad, también conocida como El Sireno, que es una escultura creada por el escultor Francisco Leiro, en 1.991. Está situada entre la parte histórica y el ensanche, que es la parte señorial, la zona de museos y la Vigo cultural. Está rodeada de edificios emblemáticos, de tiendas y comercios.

El Sireno es uno de los monumentos más emblemáticos de Vigo,  es un híbrido entre un pez y un hombre. Y es considerado como el punto de encuentro diario de los vigueses. Es una escultura realizada en aluminio asentada sobre dos columnas de granito negro, que tiene unos 11 metros de altura. A finales del año, esta plaza acoge un gran árbol de navidad luminoso que se coloca al final de la calle Príncipe, al que diariamente acuden numerosa gente para ver el espectáculo de luces y música.

En esta plaza también existe el llamado Dinoseto que es un arbusto cortado en forma de dinosaurio, que se ha convertido hace varios años en otro monumento de la ciudad.

La calle está formada con un carril para vehículos y otro peatonal de grandes dimensiones, rodeados de edificios de cinco plantas como máximo, y también cuenta con numerosos bancos para descansar. Un verdadero privilegio pasear por esta zona, que además está bastante cuidada y limpia. En definitiva es un buen lugar para relajarse, disfrutar de las vistas, ver monumentos y edificios emblemáticos, pasear o sentarse en alguna terraza o tapear.

El Ayuntamiento tiene previsto licitar una serie de obras para soterrar la circulación de vehículos por debajo de esta importante calle, haciendo un túnel con doble carril por debajo de la plaza, aprovechando el aparcamiento subterráneo que ahora existe. Lo que implica la desaparición de la circulación rodada por la plaza, y su peatonalización total. Además, la mencionada plaza se va a remodelar instalando una rampa mecánica en la calle Carral y  aumentar las zonas ajardinadas, así como la creación de un escenario permanente y una réplica de las islas Cíes. En total se van a recuperar unos 8.000 m2 de espacio público. Esto se va a pagar con fondos de la Unión Europea con un coste estimado de 17 millones de euros.

4. Monte de O Castro

Es un monte en el centro de Vigo sobre el que se divisa la ciudad y la ría de Vigo, con una altura de 149 m. Desde allí se ofrecen las mejores vistas de Vigo y de la ría. Se trata del mayor parque del centro de la ciudad. Allí se asentaron los primeros pobladores de la ciudad, y en la ladera más baja se puede visitar su yacimiento castreño, para ver la vida de la gente entre los años III y I a.c. Hoy día se conservan tres viviendas reconstruidas de piedra de forma circular.

Se puede subir al monte andando desde la plaza de España o desde la calle Camelias. También tiene acceso con vehículos para aparcar cerca de las murallas. Hay bastante cuesta para subir a O Castro, pero tiene su recompensa. Por el camino se pueden ver las anclas que rememoran la batalla de Rande y varios cañones durante la guerra de sucesión. Allí donde los ingleses hundieron varios barcos españoles y se llevaron otros cargados de oro y plata, en 1.702. 

Nos podemos acercar a las murallas del siglo XVII donde está el mejor mirador de la ciudad. Pero lo más importante, aparte de sus vistas, son ver la fortaleza donde se encuentra el castillo de O Castro y sus jardines. La construcción del castillo se inició en 1.656 en plena guerra con Portugal por su independencia. Forma parte del sistema defensivo de la ciudad al mismo tiempo que el castillo de San Sebastián. La fortaleza tenía tres recintos amurallados, pero en la actualidad solo se conserva el primero y parte del segundo. El primer recinto es la fortaleza que está en la cima del monte, y que hoy en día se ha convertido en un mirador. Se encuentra muy bien conservado, especialmente sus garitas, el crucero que preside la plaza y el saliente de Coya. Desde donde se puede ver una magnífica panorámica de la ría de Vigo y su puerto. Se conserva completo y su entrada es gratis. 

El monte se puede considerar como un verdadero vergel, un espacio para la naturaleza, la botánica en su máxima expresión. Existen gran variedad de especies tanto autóctonas como foráneas. A mediados del siglo XX estaba completamente desarbolado, con vegetación de arbustos de la zona atlántica. Posteriormente se ha repoblado plantando especies ornamentales, hoy ya convertidos en pinos, cedros, tilos y camelias. Y respecto a la fauna se han visto ardillas, pájaros y búhos.

Existen zonas de recreo infantil, parques infantiles, de patinaje, skate, estanque para patos, y cafeterías. Este monte por la noche permanece cerrado. Como nota curiosa, en el monte hay un monumento que recuerda a las víctimas republicanas de la guerra civil, pero nada recuerda a los españoles fallecidos en las guerras contra los invasores ingleses y franceses. Sólo el monumento a los galeones de Rande, donde se pueden ver las anclas y cañones de la guerra, pero nada recuerda a los fallecidos en la misma.

5. Playa del Samil

Es una playa que está al oeste de Vigo de finas arenas y con una longitud de 1 km. Es la mayor playa urbana de Vigo y una de las más concurridas de las rías bajas gallegas, por su belleza y contar con todo tipo de equipamientos y comodidades. 

Cuenta con servicio de vigilancia, paseo marítimo, duchas, pista de baloncesto, patinaje, tobogán, tres piscinas, zonas verdes, megafonía, Lavapiés, etc. En las inmediaciones hay restaurantes, hoteles, camping y discotecas, y un complejo deportivo que cuenta con un campo de futbol, tres pistas de pádel y doce de tenis.

¿Qué ver en la Playa Samil, Vigo?

El acceso es por la carretera de Vigo a Bayona, con grandes aparcamientos, por la avenida de Samil, y cuenta con servicio de autobuses urbanos. Según algunos turistas, el agua suele estar algo fría, pues oscila entre los 16 y 18 grados, dependiendo de las corrientes y vientos en las rías bajas. Así que se supone que hay que bañarse mejor en días calurosos, lo que está sucediendo últimamente.

Esta playa urbana es muy utilizada por los vigueses durante todo el año, pues cuando sale un poco el sol mucha gente acude especialmente por la tarde, debido al clima suave de la ciudad, para tumbarse en la fina arena.

6. La Lonja de Vigo

El puerto de Vigo es de los principales en la descarga de pescado fresco. Y la lonja, como es natural,  lo distribuye por España y el resto de Europa. Aquí llegan las grandes y pequeñas capturas en todo tipo de barcos. Se puede ver su descarga en los muelles, el proceso de limpieza hasta que se introducen en cajas para cargarlas en camiones para su distribución a grandes superficies, plazas, restaurantes, hoteles, etc. Allí existe un vivero para que los clientes puedan acercarse y comprar los productos que necesiten a un precio menor que un supermercado o tienda. 

En la lonja se descargan todo tipo de barcos, desde pesqueros de altura, de litoral, cerco, trasmallo, etc. Y hay descargas fundamentalmente de calamares, puntillas, chipirones, gallo, congrio, pulpo, salmón, rodaballo, palometas, merluzas, jureles,  langostinos y cigalas, etc.

Una cosa interesante que pasa  todas las noches, que es una escena típica, es la subasta de ese pescado a la baja para todos los mercados. El dueño del producto que se va a subastar estima su máximo precio, que continuamente irá disminuyendo hasta que alguien lo compre.

En la lonja de bajura las trabajadoras empiezan limpiando el pescado y el marisco para después introducirlo en cajas con sus etiquetas. En estas etiquetas se muestra datos del pescado, donde fue capturado, la identificación del barco, el nombre científico, los kg, así como la clase de pescado o marisco que va en la caja.

En la de altura, impresiona ver el tamaño y la cantidad de pescados, de dimensiones extraordinarias. Se pueden ver pez espada, marrajos, etc.

La actividad pesquera genera en Vigo unos 6.000 empleos directos y 357 empresas pesqueras, facturándose más de 3.000 millones de euros al año.

La autoridad portuaria de Vigo puede conceder permisos  para ver el proceso de subasta del pescado, que es bastante interesante.

7. Barrio de Bouzas

Es el típico barrio marinero de Vigo, que fue independiente de la ciudad hasta 1.904. Está al final de la zona industrial, a sólo cinco minutos del centro de Vigo,  bien conectado por bus. Tenía su propio Ayuntamiento independiente, destacando su alameda, sus playas y la iglesia parroquial de San Miguel que se construyó en 1.697, sobre una antigua ermita, al comienzo del paseo marítimo.  Tiene su propio mercado de abastos y mercadillo semanal que se instala los domingos en la Alameda. Además de una playa urbana con un bonito paseo marítimo de varios km. Es una de las mejores zonas para ir de tapeo, desde bares de diseño con tapas elaboradas hasta los bares tradicionales. 

¿Qué ver y hacer en el barrio de Bouzas?

Son famosas las fiestas de Bouzas que se celebran en la segunda quincena de julio en honor del Cristo de los Afligidos. Cuenta con fuegos artificiales, orquestas tocando toda la noche, atracciones, tómbola, dulces, y una gran cantidad de restaurantes para degustar productos típicos gallegos, pescados y mariscos. Esta fiesta fue declarada bien de interés turístico de Galicia.

También se celebra la fiesta de la Brincadeira que conmemora la retira de las tropas napoleónicas de la ciudad en 1.809. Se celebra el domingo siguiente al de la Reconquista de Vigo (28 de marzo). Las calles del barrio se transforman, los vecinos se visten de época, y se ponen puestos de comida y artesanía.

En definitiva, Bouzas es uno de los barrios más recomendables que visitar en la ciudad. Y como es una barriada marinera se puede disfrutar de gran variedad de pescado y mariscos traídos de la lonja, y tomarlos en los numerosos restaurantes, bares y taperías que existen. Todo ello, sin perjuicio de poder disfrutar de un paseo, ver el mar o contemplar el paisaje.

8. La calle del Príncipe

Es la principal calle de compras de Vigo. Se llama así en honor al hijo de Isabel II, que años después sería Alfonso XII. La calle se trazó en 1.861, de forma recta, siendo la más hermosa de las existentes en Vigo. En esa época se obtuvo autorización para derribar sus murallas, y se establecieron los comercios más elegantes y modernos. Ganando vida social y prestigio. Por aquella época se estableció correos, telégrafos, el palacio de Justicia y el cuartelillo de la Guardia Municipal, alguna de las más importantes consignatarias de buques, etc.  Durante la primera década de los años veinte fue la primera calle asfaltada de Vigo, por donde solía pasar el tranvía. Convirtiéndose después en la primera calle peatonal

¿Qué hacer en La Calle del Príncipe, Vigo?

Actualmente es el sitio mejor para ir de compras. Allí se encuentran las mejores tiendas de ropa, zapatos, joyas, artesanía y las mejores firmas de moda gallega. Cerca está el mercado de O Progreso, donde puedes comprar pescado fresco de la ciudad.

También es de destacar que existen cafeterías, y locales para probar los gofres, a quien les guste, que por lo visto  están muy buenos. Y en navidades es un espectáculo de música y color, por la decoración que le ponen, siendo muy animada y concurrida por el vecindario.

9. Auditorio Mar de Vigo

Es un auditorio y Palacio de Congresos, que se encuentra en la Avda da Beiramar, 59, con una superficie de más de 23.000 m2, se encuentra situado frente al puerto y los astilleros, con magníficas vistas a la ría desde su estructura acristalada. Fue diseñado por el arquitecto Cesar Portela. Y está a cinco minutos andando del centro de la ciudad, muy cerca del barrio histórico. El auditorio tiene una capacidad para 1.421 personas en butacas. Cuenta con salas de conferencias, exposiciones, cafetería y 330 plazas de aparcamientos.  Actualmente, el auditorio, hotel, restaurante, locales y parking ha pasado a manos del ayuntamiento, al haberse liquidado por concurso de acreedores la concesión que tenía la empresa Pazo de Congresos.

Y como responsable directo del enorme auditorio, suele realizar actividades musicales, conciertos de artistas nacionales e internacionales, y obras de teatro, obras infantiles así como recitales de diferentes orquestas como la sinfónica de Galicia. En verano se suelen celebrar fiestas y conciertos en su terraza, mientras puedes ver una magnífica panorámica, cuando se pone el sol sobre la ría. Es un sitio ideal, no solo por su diseño sino por su amplitud y capacidad  para pasar una buena velada artística o musical.

10. Puente de Rande

Este puente se abrió al tráfico el 7 de febrero de 1.981 para unir los municipios de Redondela y Moaña. Atraviesa la ría de Vigo y tiene una longitud de 1.558 m y una altura de 152 m. Es un puente atirantado construido en hormigón. Y ha sido el primero en ampliarse en el mundo.

La ampliación se efectuó por el exterior de las dos pilas sin afectar al puente original que siguió funcionando y dando servicio a los vehículos. Creando así un carril más en cada sentido de circulación, mediante unas plataformas metálicas adosadas al antiguo puente y sostenidas mediante atirantamiento, con una anchura cada uno de unos 3,5 m. Esta solución permitió un importante ahorro económico y de los plazos de ejecución.

Era una gran infraestructura a nivel nacional, que actualmente se ha agrandado a seis carriles.  Forma parte de la autopista del atlántico y se encuentra entre los km 146 y 148 de la misma. Su construcción costó 3.658 millones de pesetas. Viene soportando un tráfico de unos 60.000 vehículos diarios, con puntas de 70.000. Es el tramo más transitado de la AP 9, y el proyecto lo ganó la empresa Dragados y Construcciones, y la ejecución se realizó por la empresa TYPSA, quien se encargó de la ejecución y dirección de la obra. 

Destaca por su singularidad, innovación y respeto por el medio ambiente. Los trabajos de ampliación del puente se realizaron por dicha empresa durante 16 meses (agosto del 2016-diciembre 2017), con una inversión de 143 millones de euros, que fue asumido por autopistas del atlántico.

Este puente salva la ría de Vigo en el estrecho de Rande, que es el punto de menor distancia en la ría de Vigo. Es un brazo de agua de unos 600 m de anchura con profundidades de hasta 30 m.

Mapa con los lugares imprescindibles que ver en Vigo

Vigo es una ciudad marinera, todo en ella está enfocado al mar, a la pesca, a los barcos, a las invasiones extranjeras de ingleses y franceses. A las incursiones y saqueos de los piratas como Drake y de los turcos. Despierta deseos de aventura, de viajes hacia América, de perderse navegando hasta las islas Cíes, y adentrarse en estas islas para perderse por senderos ocultos y descubrir alguna cueva, algún sitio escondido en lo alto de un acantilado, o simplemente dejarte llevar y bañarte en una solitaria playa, en sus aguas cristalinas, en contacto con la naturaleza, todavía pura y no contaminada. 

Y si te quedas en la ciudad, te entran deseos de probar un buen albariño y unas ostras en la calle, o en un buen bar o restaurante mirando al muelle o junto al mar. Pero también puedes hacer ejercicio e intentar subir a lo alto del monte O Castro y ver la fortaleza en su cima. Y desde allí, o en la propia  muralla, asomarte y contemplar Vigo y su ría en lontananza. Visitaría también el barrio marinero de Bouza, especialmente en sus fiestas, para empaparme de su vistoso ambiente y tomar algún pincho en sus números bares y tascas. Y si el tiempo lo permite, sin duda, me bañaría en la playa del Samil, o me quedaría recostado en su fina arena mientras los rayos del sol me tuestan suavemente, bajo la brisa marina. 

Pero lo que tengo claro, es que aprovecharía mi estancia en Vigo para ir a un buen restaurante en la parte baja, cercana al puerto, o al citado barrio marinero y probar unos buenos mariscos o un buen pescado fresco comprado en su lonja. Me llevaría un inolvidable recuerdo de la ciudad para siempre.

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Antecedentes históricos de Vigo

En la época de la prehistoria, conviene destacar la existencia de la cultura castreña, situada en la edad de Hierro y se desarrolló desde el siglo VIII a.c. hasta el siglo I d.c. Existiendo restos de 26 poblados, destacando el del monte de Castro. En esta época, se vivía fundamentalmente de la agricultura, la caza y pesca.

También existen antecedentes romanos. Nos consta que desde el siglo II a.c. existió una gran actividad portuaria y comercial con Roma. Habiéndose encontrado restos romanos datados hasta el siglo VI d.c., como calles, fábricas de salazón, etc.

Durante la edad media sufrió múltiples invasiones de piratas y de incursiones de germánicos y pueblos del norte de Europa. Por lo que la gente tuvo que refugiarse en zonas del interior, como el monte de Castro. En los siglos XV al XVIII, la ciudad se va dedicando a la artesanía y al comercio, pero sobre todo a la pesca de la sardina. En 1.585 y años posteriores va a sufrir ataques del corsario inglés Fracis Drake, y aunque en un principio los vecinos logran rechazarlo, posteriormente entra en la ciudad, arrasando y quemando todo lo que encuentra a su paso. En 1.617, existen nuevamente ataques de piratas, esta vez turcos, lo que obliga a los vecinos a fortificar la ciudad y a construir el castillo de San Sebastián en 1.656.

En 1.702 se produce  un episodio destacado en la historia de la ciudad, que es la batalla de Rande. La flota española procedente de América y cargada con riquezas, es atacada por la inglesa. Se produce una lucha encarnizada, que termina con varios buques españoles hundidos en la propia ría de Vigo, y la captura por los ingles de varios de los barcos llenos de oro y plata.

En la época de Carlos III, se rompe el monopolio para comerciar con América, por lo que Vigo se aprovecha de esta situación y comienza a iniciar tráfico marítimo con ultramar. Posteriormente llegaron a la ciudad comerciantes e industriales catalanes, que instalaron fábricas de salazón, jabón y lino, beneficiando el desarrollo de  Vigo.

A comienzos de 1.809 la ciudad fue invadida por el ejército francés, lo que produjo un levantamiento popular, que terminó con la expulsión de este ejército el 28 de marzo de ese año. Todo esto motivó que el Rey Fernando VII le otorgara el título de ciudad Leal y Valerosa.

A mitad del siglo XIX se produjo un crecimiento de la ciudad debido a su posición estratégica para el comercio con América, y se establecen servicios periódicos marítimos con Buenos aires, Puerto Rico y la Habana. Se construyen nuevos muelles y se demuelen sus murallas para facilitar su expansión hacia el exterior. Y en 1.881 se inaugura la vía ferroviaria Vigo-Orense.

A principios del siglo XX la imagen de Vigo se asoció a la emigración de miles de gallegos y resto de españoles hacia América, debido a la crisis económica existente. La guerra civil poco afectó a la ciudad pues estaba en el bando nacional, lo que la convirtió en punto de abastecimiento y repostaje de los buques del Tercer Reich.

A partir de 1.950 comienza el desarrollo económico de la ciudad  que contribuyó a crear una oferta laboral que atrajo a las poblaciones cercanas. Se crean nuevos barrios residenciales como el de Goya, y se establecen nuevas industrias como la Citroën Hispania, fábricas de  cerámica, astilleros o industrias pesqueras como Pescanova.

Entre 1.950 y 1.960 se mejoran las comunicaciones con el resto de la península y se ensancha la ciudad. Aunque su crecimiento económico se vio posteriormente afectado en el decenio 1.975-1.985 por la reconversión industrial del sector naval, que produjo un retroceso económico y conflictos sociales.

A principios del siglo XXI la ciudad empieza a ganar densidad de población, llegando a tener hasta 297.000 habitantes, debido al crecimiento económico. En los últimos diez años, la ciudad realiza una serie de transformaciones urbanísticas, construyendo infraestructuras deportivas, zonas verdes, peatonalización de avenidas y calles, construcción de ascensores y rehabilitación de edificios.