Almería es una de las ciudades de Andalucía en que la historia sale a tu encuentro para revelarte capítulos que te dejarán marcado para siempre. Si aún no la conoces, debes saber que en ella hay infinidad de construcciones arquitectónicas de todas las épocas que dan lugar a una ruta que promete sorprenderte a cada paso, con una mezcla de exotismo y elementos que resultan extrañamente familiares.

Pese a que no tiene la reputación de Sevilla, Córdoba o Málaga, es sorprendente la cantidad de puntos de interés que podemos encontrar en la ciudad.

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Por eso, si estás pensando en viajar próximamente a este enclave bañado por el mar Mediterráneo, te recomendamos diez lugares imprescindibles que no te puedes perder. Puedes optar también por realizar un free tour por ella.

La mejor manera de ver y visitar Almería: hacer un free tour

Si es la primera vez que realizas un tour de libre pago, te recomendamos que le eches un vistazo a nuestro artículo sobre el concepto de free tour. Seguro que te aporta la información necesaria para que entiendas de qué se trata.

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Toma buena nota de ellos si aún no sabes qué ver en Almería. Estamos convencidos de que te conquistarán desde el primer momento. Lo mismo sucederá con el mestizaje de culturas que ha impregnado cada rincón y también con los museos que se reparten por la población. ¿Que no sabes qué hacer en Almería? No te preocupes. Existen multitud de planes. Gracias a esta pequeña guía, te van a sobrar ideas.

Organiza tu agenda de vacaciones desde hoy para que te dé tiempo a conocer cada uno de los espacios que te recomendamos. Y recuerda que siempre puedes recurrir a cualquier free tour que te muestre los atractivos turísticos de la urbe fundada por Abderramán III, aprovechando para solucionar las dudas que te asalten.

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¿Estás listo para visitar Almería? Sigue estos consejos y prepárate para disfrutar al máximo de cada escala en tu particular ruta por una capital que te enamorará. ¿Preparado? ¡Comenzamos!

1. Refugio antiaéreo

A simple vista, el refugio antiaéreo de Almería recuerda a un laberinto excavado bajo tierra, provisto de diferentes entradas y pasillos que conducen a quién sabe dónde. Fueron los propios vecinos quienes lo construyeron durante dos años a golpe de pico y pala, con la esperanza de sobrevivir en él a los bombardeos de los alemanes que se produjeron durante la Guerra Civil Española.

Todos los ciudadanos fueron cómplices, tanto con su trabajo como aportando dinero para su financiación, de esta obra, que a día de hoy puede visitarse convertida en una suerte de museo que no deja de sorprender al público.

Descendiendo a sus galerías es fácil imaginarse la sensación de ahogo y miedo que debieron experimentar quienes se cobijaban en su interior mientras rezaban, como último recurso, para salir de allí con vida y volver a ver la luz del día. Las horas pasaban con una lentitud que atenazaba el corazón, con el estruendo de fondo provocado por todas y cada una de las 754 bombas arrojadas sobre la urbe que impactaban unos metros por encima de sus cabezas. Todo precedido por la tensa tranquilidad de haber sobrevivido a una nueva ofensiva, aunque sabiendo que pronto vendría otra más.

Familias enteras encontraron cobijo en esta construcción ideada por el arquitecto Guillermo Langle Rubio, que se dotaba de una longitud total de cuatro kilómetros y medio, la necesaria para albergar a los 40 000 habitantes de la localidad.

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Una cuarta parte de este complejo de túneles ha sido recuperada para mostrarte un capítulo de la historia del país, sensaciones incluidas, que no reflejan los libros de historia. La visita se revela como un viaje en el tiempo dotado de un realismo que pone la piel de gallina.

Se trata de uno de los refugios de mayor tamaño existentes hoy en día en Europa y también uno de los mejor conservados. Si te adentras en las profundidades del subsuelo almeriense para descubrir este pedazo de historia podrás contemplar, entre otras curiosidades, el quirófano, convenientemente pertrechado con materiales sanitarios de la época, que se habilitó en uno de los espacios.

El refugio antiaéreo de Almería abre a diario, excepto los lunes. También recibe a multitud de escolares a través de la puesta en marcha de unos programas educativos de carácter municipal. Todas las visitas son guiadas. Las entradas se pueden adquirir online o en la taquilla de los Refugios, situada en la Plaza Manuel Pérez García.

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2. Puerta de Purchena y Aljibes Árabes

A poca distancia de los refugios se hallan dos construcciones urbanas que también merece la pena que conozcas si tienes ocasión. Se trata de los aljibes árabes de Jairán y la Plaza Puerta de Purchena. Esta última debe su nombre, curiosamente, a un error de transcripción al que nadie ha puesto corrección con el paso de los siglos. En su lugar se erigía la llamada puerta de Pechina. Tras la conquista cristiana, los Reyes Católicos confundieron Pechina con Purchena (nombre de otro pueblo almeriense) y así pasó a ser llamada esta hasta nuestros días.

La puerta original desapareció en 1855, cuando se creó la actual plaza inspirada en la arquitectura típicamente burguesa de la época, cuyo máximo exponente es la Casa de las Mariposas o Casa Rapallo. Este espacio es hoy por hoy uno de los más frecuentados de la población. En él se sitúan numerosas tiendas, así como diferentes establecimientos hosteleros. Aprovecha la ocasión para comer o cenar en cualquiera de ellos.

La puerta fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1991, convirtiéndose así en el primer enclave de Andalucía en recibir esta calificación. Durante la primavera de 2019 se descubrió por casualidad, a consecuencia de las obras acometidas en un inmueble, un vestigio de lo que parece ser la puerta histórica, que data del siglo XI. Ya se estudia su autenticidad y, de confirmarse la sospecha, el hallazgo sería de gran importancia.

Aljibes Árabes

No menos valor encierran los aljibes árabes, que fueron mandados construir por Jairán también en el siglo XI, bajo el lugar en el que se encuentra la Peña Flamenca El Taranto. Su finalidad no era otra que la de abastecer de agua a los habitantes de la zona, lo que lograban con holgura. Tenían una capacidad para nada menos que 630 000 litros, suficiente para hacer frente al asedio al que la ciudad fue sometida durante largo tiempo.

Años más tarde su conducción, que incluía pozos, norias y acequias, se amplió para extenderse al resto de la urbe, llegando incluso a la mezquita, donde se instaló una fuente. En la actualidad, de ese complejo subterráneo se conservan tres naves comunicadas entre sí, entre las que se incluye una sala provista de columnas romanas y arcos califales, coronada por una bóveda octogonal.

El espacio se destina ahora a un uso bien distinto de aquel para el que fue concebido. Alberga exposiciones temporales que te permitirán, además, adentrarte en una infraestructura de gran interés.

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3. Catedral de la Encarnación

Su historia está ligada irremediablemente a la de la ciudad. Construida a mediados del siglo XVI, sustituyó al anterior templo que fue destruido como consecuencia del terremoto registrado en 1522. Se caracteriza por un estilo a caballo entre el gótico tardío y el renacentista.

Destaca de esta edificación su diseño, muy similar al de una fortaleza. Está provista de almenas, contrafuertes, torreones, muros infranqueables e incluso una cubierta que podía dotarse de cañones. Y no es de extrañar, dado que su autor ideó esta catedral como un espacio que pudiera hacer frente a ataques de moriscos sublevados, pero también de piratas, como los de origen argelino que la asediaron en las primeras décadas del siglo XVII.

La huella de otros estilos, como el neoclásico, es palpable en su interior, donde pueden contemplarse el claustro, su altar y el tabernáculo. También el Barroco dejó su marca en este inmueble. Sorprende la ausencia de otros elementos, como ventanas y vidrieras, que respondería precisamente a ese empeño por tratar de protegerla de cualquier ofensiva armada.

Pese a ello, está considerada como una de las manifestaciones artísticas de carácter arquitectónico y cultural más destacadas de toda Andalucía y también de España. Fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) y galardonada como Monumento histórico-artístico. En la actualidad, la Catedral de la Encarnación acoge la sede episcopal de la diócesis de Almería.

Mención aparte merece la plaza que se abre ante la entrada principal. Se trata de un espacio público inaugurado también a mediados del siglo XVI, aunque ha sido objeto de diversas reformas a lo largo del tiempo. La última se ejecutó entre 1999 y 2000 de la mano de Alberto Campo Baeza, con la colaboración de Modesto Sánchez Morales.

El lugar ha servido de escenario para la celebración de las actividades más diversas: desde mercados hasta actividades de carácter religioso, pasando por la representación de espectáculos artísticos, pronunciamientos y manifestaciones.

A la historia pasará el rodaje de varias escenas pertenecientes a la película estadounidense Patton, con guion de Francis Ford Coppola y Edmund North. Ocurrió el 21 de marzo de 1969. La fecha quedará grabada para siempre tanto en la memoria de los habitantes de Almería como en la placa conmemorativa colocada en el lugar. Y no es para menos, ya que esta producción se hizo con siete premios en los Óscar. Entre ellos los de mejor película, mejor dirección y mejor actor, a los que hay que sumar otras tres nominaciones. Parece que Almería trajo suerte al largometraje.

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4. Alcazaba de Almería

La Alcazaba y el resto de este conjunto monumental, formado por el castillo y las murallas que se elevan sobre el cerro de San Cristóbal, representan una fortaleza única que ha merecido la declaración de Bien de Interés Cultural. Sus más de mil años de historia revelan, a través de las piedras areniscas, que ha sido testigo de multitud de capítulos ya olvidados, de la evolución que experimentó la arquitectura a través del tiempo y de los distintos usos que se le concedieron.

Fue Abderramán III quien dio inicio a la construcción en el año 955. No se terminaría, sin embargo, hasta un siglo más tarde, de la mano de Hayrán, rey taifa de Almería. Una vez concluida la conquista cristiana, la edificación se sometió a una reforma a cargo de los Reyes Católicos primero y de Carlos I posteriormente.

Si viajas a Almería no puedes pasar sin conocer la Alcazaba, uno de los elementos de mayor atractivo turístico de la ciudad. Cuando te adentres en sus dominios, descubrirás cómo posee un total de tres recintos amurallados que la hacían infranqueable. También dispone de una única puerta de acceso, que parece esconderse entre el tamaño descomunal de las citadas murallas.

En su interior te maravillarán las estancias de grandes dimensiones, cuyos techos presentan forma abovedada, mientras que las puertas destilan un estilo gótico. No olvides prestar atención a otras construcciones existentes. Es el caso de la ermita de San Juan, el Mirador de la Odalisca, la Torre del Homenaje, la Torre de la Pólvora o la Estatua del Sagrado Corazón de Jesús, entre otras muchas.

¿Qué ver en la Alcazaba de Almería?

La Alcazaba es una atalaya privilegiada desde la que se puede divisar la ciudad y tomar multitud de fotografías de la imagen de postal que regala la zona. Declarada monumento histórico-artístico, conquista a miles y miles de visitantes cada año, y a buen seguro que tú serás uno más.

La cifra podría subir como consecuencia del rodaje de una serie de televisión de moda con fama internacional. Se trata de Juego de Tronos. Si eres seguidor de esta producción, revisa su sexta temporada y observa con detalle la Lanza del Sol, capital del reino de Dorne. ¡Seguro que te suena!

No es la primera vez que se ha elegido esta construcción como escenario de película. Ya lo fue anteriormente durante el rodaje de Indiana Jones y la última cruzada (1989), así como otros filmes de renombre mundial.

El lugar puede visitarse diariamente, salvo los lunes. La duración de la visita se estima en una hora y media.

5. Plaza Vieja

Situada en el casco antiguo, la Plaza Vieja de Almería (también conocida como Plaza de la Constitución) es la más antigua de esta localidad. Albergó en época de los musulmanes un zoco, un mercado que servía de punto de encuentro de encuentro de los habitantes de la ciudad y otras poblaciones cercanas.

Su función como plaza se consolidó tiempo más tarde, ya en pleno siglo XIX, cambiando su fisonomía. En la actualidad alberga, entre otros elementos destacados, el edificio del Ayuntamiento y el Monumento a los Mártires de la Libertad, con forma de obelisco. Este último se sitúo originariamente en la Puerta de Purchena, pero en 1900 se trasladó a esta plaza, donde sería derribado 43 años más tarde por un mandato franquista. El actual monumento fue construido en 1988 por petición popular.

El Consistorio se halla en plena remodelación, por lo que sus departamentos tuvieron que ser trasladados a otra ubicación. Como curiosidad, no olvides fijarte en el reloj que se encuentra en su fachada principal. Podrás escuchar cómo interpreta el Fandanguillo de Almería, una melodía de aires flamencos, que puede escucharse cada cuarto de hora. Es obra del compositor almeriense Gaspar Vivas Gómez.

No son estos los únicos atractivos turísticos que puedes descubrir en la Plaza Vieja si te decides a conocerla en tu viaje a esta ciudad cargada de encanto e historia de Andalucía. En ella se ubica, asimismo, el denominado Centro de Interpretación Patrimonial de Almería. Se trata de un museo que abrió sus puertas por vez primera en el año 2014 y que se centra en dar a conocer la historia local a vecinos y foráneos.

Si quieres conocer mejor la transformación que vivió el municipio desde el tiempo de los musulmanes hasta hoy en día, sin lugar a dudas necesitas adentrarte en sus instalaciones.

Tienes la suerte de que la entrada es gratuita y te permite, además, acceder a una terraza que hace las veces de mirador sobre la plaza. Te ofrecerá la mejor perspectiva de este rincón. Divisarás los arcos de los inmuebles que la rodean y la fachada del Convento de las Claras, así como la vida de la que se llena esta plaza. ¿Te imaginas las fotografías que podrás realizar como recuerdo de tu paso por este enclave?

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6. Santuario de la Virgen del Mar

Al igual que ocurría con la Catedral de la Encarnación, el Santuario de la Virgen del Mar está construido a caballo entre el gótico tardío y el Renacimiento, dos estilos arquitectónicos que dejaron una huella más que visible en este templo erigido en el segundo cuarto del siglo XVI.

En su interior existen elementos decorativos propios del Barroco. Tras la Guerra Civil Española tuvo que ser rehabilitado como consecuencia de los numerosos daños que se registraron. Cada época ha dejado su peculiar marca en él.

En su origen fue concebido como una iglesia para la comunidad religiosa de Santo Domingo de Guzmán, que actualmente vive en un convento que se halla en sus inmediaciones. Los propios miembros de la orden se ocupan del cuidado del inmueble, en el que se venera la figura de la Virgen del Mar.

Dedicado a la que desde 1806 es considerada oficialmente como la patrona de Almería, a lo que debe el sobrenombre popular de Templo de la Patrona, se sitúa en la plaza Virgen del Mar. Allí abre sus puertas diariamente por la mañana para poder ser visitado por la ciudadanía de manera totalmente gratuita.

La iglesia, denominada por algunos como basílica, aunque realmente no lo es, consta de planta de cruz latina. La imagen de la patrona de Almería que preside el templo es una talla policromada de cerca de un metro de altura que data del siglo XV. Aseguran que su valor artístico es indudable, lo mismo que el histórico. Representa a la Virgen sujetando en sus manos a un niño Jesús de corta edad que parece reclamar su atención.

Cuentan que esta representación de la Virgen del Mar, confeccionada en madera de roble, fue hallada el 21 de diciembre del año 1502 por el vigía Andrés de Jaén en la playa de Torregarcía, por lo que se sospecha que podía porvenir de algún naufragio.

El prior de los dominicos fue quien la recogió para colocarla el 1 de enero de 1503 en este santuario. Desde entonces, fue sometida a alguna transformación que la dotó de elegantes ropajes. También se adquirió para ella una corona, así como otras joyas que fueron robadas por desconocidos en dos ocasiones.

Si la visitas el sábado anterior al último domingo de agosto tendrás la suerte de disfrutar de su día. Quienes la veneran le rinden culto y no dudan en pedirle protección. Así ha ocurrido a lo largo de su historia ante diversas tragedias.

7. Museo Doña Pakyta

Antes de explicarte en qué consiste el Museo de Arte Doña Pakyta para que puedas visitarlo, es necesario que conozcas la historia de esta mujer, que es recordada con especial cariño en Almería y a la que debe su nombre este equipamiento. ¿Estás preparado para saber su historia?

Francisca Díaz Torres, o Doña Pakyta, era una emprendedora almeriense especialmente reconocida por su férreo compromiso con esta ciudad y con el medioambiente. Fue la propietaria de la finca El Romeral, destacando en el ámbito turístico por su labor. Su valía hizo que fuese nombrada en 2010 nada menos que Hija Predilecta de Andalucía, tal y como se recoge en el Libro de Oro de la región.

Tras su fallecimiento, que tuvo lugar apenas cuatro años más tarde de recibir la citada distinción, dejó en herencia como patrimonio para Almería su propia casa, conocida popularmente como Casa vasca o Casa Montoya. Esta se caracteriza por ser un ejemplo de la arquitectura regionalista española de los años 20, proyectada por el arquitecto Guillermo Langle. Su deseo era que se convirtiera en un museo pictórico que pudiera ser disfrutado por los amantes del arte.

Esta edificación, ubicada en la Plaza Eduardo Pérez, es actualmente una de las dos sedes de las que dispone el Museo de Arte de Almería, un centro público de propiedad municipal que se centra fundamentalmente en la pintura. Su otra sede, distanciada físicamente de la anterior, es el denominado Espacio 2 (antiguo CAMA), que se inauguró en 1998 con una exposición conformada por obras de Joan Miró.

Cuando conozcas durante tu visita a Almería estos equipamientos, descubrirás que el dedicado a Doña Pakyta acoge creaciones artísticas que van desde 1880 hasta 1970, dando especial protagonismo al llamado movimiento indaliano. ¿No sabes a qué hace referencia? Se trata de un movimiento de carácter artístico y cultural que nació precisamente en esta localidad andaluza hacia el año 1943. El Espacio 2, por su parte, alberga obras posteriores a 1970.

Desde que pasó a ser de titularidad municipal, en el Museo Doña Pakyta se han acometido diferentes trabajos de acondicionamiento y mejora, tanto en el edificio como en los jardines de los que dispone la construcción, aunque sin perder ni un ápice de su esencia. Seguro que el resultado final hubiera tenido la aprobación de Francisca Díaz Torres, Doña Pakyta, que habría visto cumplido así su último deseo.

8. Cable del Inglés y Puerto de Almería

El Cable del Inglés y el Puerto de Almería son otros dos enclaves relacionados entre sí que te recomendamos que visites cuando viajes a esta ciudad de Andalucía. El primer de ellos hace referencia al cargadero de mineral, situado junto al muelle de Levante, más concretamente en la terminal de uno de los ramales del trazado ferroviario portuario.

Conocido popularmente como el Cable del Inglés, pertenecía a la sociedad The Alquife Mines and Railway Company Limited. Se considera un ejemplo de la arquitectura ideada en hierro a principios del siglo XX. De estilo ecléctico, sus autores siguieron en su construcción la estela de la Torre Eiffel de París, que fue su inspiración.

Su obra, que fue utilizada hasta 1970, fue declarada en 1998 Bien de Interés Cultural por su gran valor técnico e histórico. Para su recuperación se ha puesto en marcha un plan que aspira a habilitar en su interior distintos usos. Estos contemplan desde un negocio de restauración a un centro de exposiciones artísticas, pasando por un complejo de ocio o un mirador que ocuparía su parte superior, una inmejorable atalaya para divisar todo cuanto se halla a su alrededor.

Convertido en la actualidad en todo un emblema, el Cable del Inglés permitía unir en otro tiempo la estación con el puerto. En este último podrás presenciar el movimiento que se desarrolla en sus muelles, tanto pesquero como industrial.

Además, no hay que olvidar el tránsito de pasajeros, ya que es escala de cruceros que realizan sus singladuras por el Mediterráneo. Cerca de 29 000 viajeros pasaron por la dársena en 2018. Se trata de una cifra nada desdeñable, y la ciudad tiene la aspiración de consolidarla con la captación de más buques de este tipo en el futuro.

Puerto deportivo de Almería

No te olvides del puerto deportivo. Se encuentra situado en plena ciudad, concretamente en el muelle de Levante, y está provisto de un total de 250 amarres para otras tantas embarcaciones que acostumbran a no superar los quince metros de eslora. Además, cuenta con pistas de tenis, una piscina climatizada y cubierta, saunas y gimnasios, entre otros equipamientos. Es la zona ideal en la que acceder a cursos que se imparten con la temática náutica como eje central.

En definitiva, tanto el Cable del Inglés como el puerto se revelan como una sorpresa para el visitante. Merecerá la pena que vayas a conocerlos durante tu estancia en la localidad.

9. Museo Arqueológico

Es otro de los lugares que no te puedes perder cuando te desplaces a Almería en tus próximas vacaciones. Creado en 1933, este equipamiento estaba destinado a guardar fondos arqueológicos de una importancia incuestionable. La mayor parte de ellos procede de yacimientos almerienses.

Una visita a sus dependencias te ofrecerá la ocasión de contemplar las más diversas colecciones de piezas que abarcan un amplio espacio temporal: desde el Paleolítico hasta prácticamente hoy en día. No podían faltar yacimientos que representan a las dos culturas que han tenido presencia en la zona. Por un lado, Los Millares, que tuvieron presencia a lo largo del siglo III a. C. y, por otro, El Argar, presente en la Edad de Bronce.

Las vitrinas del Museo Arqueológico de Almería incluyen desde piezas de cerámica a trajes populares, pasando por armas, enseres y numerosos objetos que captarán tu atención. Pero, si lo que alberga el museo te sorprende, párate a contemplar el edificio que sirve de sede. Ha sido galardonado con varios premios, entre los que destaca el ARCO 2004, y fue finalista de los galardones FAD 2005.

Si hay una figura que hay que destacar ligada a la trayectoria a de este museo, esa es la de Luis Siret. Se trataba de un ingeniero de minas nacido en 1860 en Bélgica. A lo largo de su trayectoria profesional se convirtió en una de las personalidades más destacadas del mundo de la arqueología en Europa. De hecho, se le considera como el padre de la denominada arqueología científica en la comunidad autónoma andaluza.

Llevó a cabo una ardua labor en la provincia de Almería, donde estudio multitud de yacimientos pertenecientes a diferentes épocas. Sin su contribución, la riqueza de este museo no sería tal.

Otro aspecto que merece la pena destacar es la presentación que se lleva a cabo de las piezas expuestas al público, ya que se han introducido recursos didácticos de distinto tipo que ayudan al visitante.

Si estás decidido a conocer este museo, ten en cuenta que es preferible hacerlo mediante una visita guiada y que esta se debe solicitar con antelación. Prepárate para sumergirte en un pasado repleto de historia a través de elementos clave que han llegado hasta la época actual.

10. Mercado Central de Almería

No hay como visitar el mercado de una ciudad para conocer aspectos característicos de esta que no siempre aparecen reflejados en las guías turísticas. Es el lugar que sirve de punto de encuentro diario a multitud de personas de las más diversas edades y condiciones, y también el espacio que nos muestra una perspectiva sobre lo que se sirve en las mesas de los habitantes de la población.

Si te decides a adentrarte el Mercado Central de Almería, conocerás de primera mano los productos que conforman la cesta de la compra de los ciudadanos de esta localidad. En ella los alimentos más frescos compiten por llamar la atención del consumidor. Seguro que sucumbes a la tentación cuando pases por delante de sus puestos con lo mejor de la huerta o de su ganadería.

Pero lo importante de este mercado no se halla únicamente en su interior. Presta atención al edificio que alberga esta frenética actividad desde poco después del amanecer. Se trata de una construcción ideada en 1892 por el arquitecto Antonio Martínez Pérez, considerada como un ejemplo de la arquitectura del hierro propia de finales del siglo XIX.

Se erige en las cercanías de la Puerta de Purchena, en la Rambla Obispo Orberá. Dispone de dos plantas de altura y un total de cinco naves, cuyos usos se centran en la venta y almacenaje de los alimentos que en este inmueble confluyen.

Como anécdota, descubrirás que este enclave recibió la visita de una ilustre científica muchas décadas atrás. Se trataba de la Premio Nobel Marie Curie. Fue en 1931 cuando se desplazó a Almería de camino a otras provincias cercanas.

Durante el tiempo que permaneció en la ciudad no pudo resistirse a pasear por sus calles y a adentrarse en el Mercado Central. Su presencia no pasó desapercibida para quienes trabajaban en él y sus compradores. Cuentan las crónicas de la época que las floristas la reconocieron y le regalaron flores tanto a ella como a su hija. Como recuerdo de aquel día, en 2018 se colocó una placa conmemorativa de su ilustre visita.

Otro elemento que destaca en su arquitectura es la presencia de la figura de una mujer con un cesto lleno de frutas en la fachada principal. Está considerada como una representación de la abundancia.

Seguro que disfrutas de la visita y te llevas una selección de productos autóctonos para degustarlos más tarde. ¡Buen provecho!

Otros lugares para visitar en Almería

Hay muchos otros espacios que merecerá la pena conocer durante tu estancia en Almería. Ese es el caso del Museo del Cine, de sus tres bonitas playas y, por supuesto, de su gastronomía típica. Una buena selección de restaurantes locales te ofrecerá la posibilidad de probar exquisiteces propias de la provincia almeriense.

La ciudad te permite disfrutar de unos días de descanso, pero nunca dejará que llegues a aburrirte. Para eso dispone de tantos planes como los que has podido conocer en este mismo artículo y otros muchos que tampoco desmerecen lo más mínimo. Tus vacaciones serán un acierto.

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Mapa con los lugares imprescindibles que ver en Almería

Comienza a planificar ese viaje con el que llevas tiempo soñando. Almería es un destino especial los 365 días del año, no solo durante la estación estival. Déjate envolver por su historia, por la mezcla de culturas y por la hospitalidad de su gente. El sur es el lugar ideal en el que refugiarte cuando necesitas escapar de las obligaciones laborales y los compromisos sociales sin necesidad de salir del país ni hacer grandes viajes.

Se trata sin duda de un rincón ideal para escaparte en familia, con tu pareja o con tu grupo de amigos. Ya lo sabes, solo tienes que preparar la maleta y comprar los billetes para tu viaje. ¿A qué esperas para conocerla? ¡Almería te espera!